A él no le gustas tanto…

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¿Por qué nos obsesionan las comedias románticas?  ¿Las historias de amor que hemos visto en nuestra infancia y adolescencia en verdad tienen un impacto directo en nuestra personalidad y aspiraciones? Dicen que eres lo que ves y lo que escuchas, y si esa teoría es correcta, sin duda yo creo que sí. Lo que vemos y escuchamos es parte de nuestro día a día y es justo lo que se convierte en parte de nosotros; así como nuestra realidad es reflejo de nuestros pensamientos, las historias con las que crecimos se vuelven parte de nuestra formación. Todos tenemos esas cintas que gustamos de ver porque nos recuerdan nuestra niñez, a nuestra familia o la seguridad que nos daban nuestros padres. También aquellas que nos dieron alegría y se convierten en nuestro lugar seguro hoy en día ¿Por qué? Porque esa película (sea del genero que sea) nos recuerda mucho quien somos, lo que alguna vez quisimos o lo que aun estamos tratando de vivir.

Por eso el cine es tan mágico (y no solo el cine, sino las artes audiovisuales en general); siempre decimos que nos transportan a aventuras increíbles y momentos mágicos, pero en realidad, yo creo que conecta con esos anhelos más íntimos que tenemos, con  nuestras alegrías y con nuestros temores; es la forma moderna de empalizar y vincularnos con otro ser por gusto o admiración a lo que viven, a lo que son. ¿Son las telenovelas y las películas de amor las responsables de nuestras expectativas personales más íntimas? Por supuesto que decir que toda la responsabilidad cae en ellas es una total mentira (una completa falacia como los padres que piensan que los videojuegos son los culpables de la violencia en las calles). Si fuera así, todos viviríamos la historia de nuestros sueños o de nuestras pesadillas, pero sin duda son el acompañamiento para esos vacios o dificultades emocionales por las que atravesamos; porque como generación quizá crecimos soñando un amor como el de Jack y Rose en “Titanic” (sin el triste final claro), o que tal vivir ese icónico beso entre Tobey Maguire y Kristen Dunst en “Spider-Man” a inicios de los 2000. El cine en realidad vive en nosotros porque nosotros vivimos en sus historias o a través de ellas; en la adrenalina de los autos y la magia de historias sobrenaturales, pero sobre todo (o la mayoría de las veces) en las historias romanticas que son las que apelan a ese sentimiento más humano, ese del que no podemos escapar, el amor.

Sea para hacernos creer que dicho sentimiento lo puede todo como en “Votos de amor (2012)”; hacernos saber que muchas veces las personas nos marcan para siempre como en “Yo antes de ti (2016)”, o para darnos una tremenda terapia sobre las relaciones de pareja como en “A él no les gustas tanto (2009)” (porque siempre es más barato ver una película que ir a terapia, no en serio, vayan a terapia si lo consideran necesario);  el séptimo arte y sus historias son parte de nuestra identidad, de nuestra personalidad, viviendo en esa pequeña línea entre lo que somos y lo que queremos ser, entre lo que vivimos y soñamos con tener. Muchas veces para hacernos felices o solo para darnos consuelo, el cine es nuestro compañero fiel que nunca va a juzgarnos sin importar lo locos que nuestros deseos puedan ser.

Quizá ese personaje que tanto amamos y al que, como dicen los jóvenes, “le robamos la personalidad” nos está ayudando a encontrarnos, o quizá a perdernos más…

¿A ustedes que película o personaje los identifica?

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