DOÑA FEDE; “EL SOBORNO” QUE VIENE

Fantasma

Apariciones

Por Ignacio Suárez “el fantasma”

El escenario ideal para el festejo y la catarsis colectiva del aficionado en el estadio: la Selección Mexicana Sub-20 acaba de coronarse campeona de los Juegos Centroamericanos tras doblegar al odiado rival, Estados Unidos, amarrando de paso el boleto a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

Copas, confeti, sonrisas ensayadas. Todo era felicidad hasta que el sonido local tomó el micrófono y anunció al Alto Comisionado de la Liga MX, Mikel Arriola. En un abrir y cerrar de ojos, la fiesta se convirtió en una monumental rechifla, aderezada con una lluvia torrencial de mentadas de madre y un grito unánime que retumbó en las tribunas: ¡Ascenso! ¡Ascenso!

La escena no fue casualidad. Es el síntoma de que la afición azteca finalmente está despertando para cobijar a futbolistas y clubes desprotegidos, abandonados a su suerte en la Liga de Expansión tras la aberrante decisión unilateral de enlatar el ascenso y descenso. ¿El objetivo? Proteger las billeteras y blindar los negocios del aristocrático «Club de Toby». Ya en la semana un aficionado había increpado a Arriola en pleno vuelo comercial exigiendo lo mismo.

Razones sobran: la cancelación del mérito deportivo no solo amenaza con exterminar a los equipos de la división de plata, sino que mantiene secuestrado al fútbol de élite, jugándose únicamente en 14 de los 32 estados del país. Y aunque desde las oficinas de Toluca dictaron una absurda ley mordaza amenazando a los jugadores con castigos si se manifiestan, la grada ya tomó partido. Les han quitado todo, pero no podrán callarles la boca.

LA TRINCHERA LEGAL: EL TAS Y EL FANTASMA DE LA COFECE

Desde Suiza, el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) ha confirmado la existencia de una demanda interpuesta por los clubes disidentes de la Liga de Expansión contra la Federación Mexicana de Fútbol (FMF). La razón es simple: el incumplimiento de un laudo emitido por el propio TAS que establecía que la suspensión del ascenso era una medida puramente temporal y que la competencia debía reanudarse, a más tardar, en la temporada 2026-2027.

Para esquivar el arbitraje internacional, la cúpula federativa operó con su sutileza habitual: cambió estatutos, otorgó poder absoluto al Comité Directivo, independizó artificialmente a la Liga de la FMF y le arrebató el derecho a voz y voto a la división inferior.

A los clubes rebeldes de liga de expansión; Leones Negros, Atlético La Paz, Mineros de Zacatecas, Atlético Morelia y Cancún FC solo les quedan dos balas en el cargador: el TAS y la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE).

Ciertos despistados insisten en que la COFECE no puede meter las manos en temas federativos. Cuestión de revisar la hemeroteca para no hablar de oídas: porque si el nefasto «Pacto de Caballeros» llegó a su fin, no fue por una repentina iluminación de generosidad o buena voluntad de los dueños, sino porque la COFECE intervino, falló en contra y amenazó con una multa millonaria a la FMF. Los obligaron por la vía legal. En el caso del ascenso, al restringirse la libre competencia y afectar el mercado, el organismo regulador tiene todas las facultades para volver a propinarles un garrotazo jurídico. Y en los pasillos de Doña Fede, saben y recuerdan perfectamente que la COFECE los arrodillo junto con el apoyo de la AMFPro en aquel momento, pero los detalles de esa bella historia se los contare pronto en otra columna.

TEQUILAS, «INFANTINO REGIÓN IV» Y EL PRECIO DEL SILENCIO

Echando el tequila y despachando un bife de chorizo con mis gurús de la FMF en Toluquita Beach, me enteré de la estratagema que ya cocinan los altos mandos para contrarrestar la rebelión. La maniobra consiste en aplicar un Infantino Región IV: maicear con dinero al grupo de equipos de Expansión que no están integrados en la demanda del TAS para que se queden calladitos, firmen un nuevo acuerdo económico y acepten convertirse oficialmente en una «liga de desarrollo» sin derecho a subir jamás.

Mi interlocutor soltó la risa mientras apuraba su copa: —¿Te diste cuenta de que cuando Mikel la “cajeteó” dijo que iban a invertir dinero en la liga de desarrollo? No fue un lapsus, fue una confesión de parte. Hay dinero para invertir, pero no para infraestructura ni proyectos deportivos de Liga de Expansión, sino para sobornar como pretendía hacerle Infantino, pero acá con pesitos. Así de claro mi fantasma”

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Esos 20 o 30 millones de pesos no alcanzan ni para cubrir los gastos operativos de una temporada digna de un equipo competitivo, es una simple cuota de subsistencia con sueldos bajos y reducción de gastos al máximo.

 Sin la ilusión del ascenso no hay patrocinadores locales, las inversiones se esfuman y los cobros por derechos de televisión son una caricatura. Esa supuesta «inversión» es simplemente el pago por su docilidad; un cheque para condenar a sus franquicias a vegetar en una liga de chocolate, a menos que llegue un multimillonario a comprarle una plaza al «Club de Toby», al más puro estilo del Atlante.

EL SILENCIO SOSPECHOSO DE LA AMFPRO

En medio de la sobremesa, mi compadre federativo volvió a soltar una estocada al hígado:

—¿Oye, y ya te disté cuenta de que la AMFpro de Álvaro Ortiz se ha quedado calladita, calladita? Ni un solo renglón de apoyo ni un ápice de empatía para los más de 400 jugadores de Liga de Expansión que están en grave riesgo de perder su trabajo.

—Sí, claro que me di cuenta —le respondí—. De hecho, hablé personalmente con Álvaro y se lo hice saber. Me dijo que parecía que yo apoyaba a los dueños de los equipos, que ellos mienten e inventan que los futbolistas arreglan partidos para no pagarles.

Mi interlocutor soltó una carcajada socarrona. —Ese tema de las apuestas es muy, pero muy serio… en otra comida te contaré los detalles. Pero es obvio y claro: a la asociación le llegaron al precio para que, a diferencia de lo que sucedió con el Pacto de Caballeros, hoy se queden calladitos y cooperando. Ya juegan para el mismo bando.

¿Por qué crees que la Ampró rompió relaciones con la FIFPRO, que es la asociación con más influencia y futbolistas afiliados en el planeta? FIFPRO fue la que se pronunció abiertamente en contra de Infantino. ¿Y qué hizo la AMFpro? Nada. Ni contra Infantino ni para apoyar a los de Expansión. Solo tú le sigues creyendo a Ortiz, pero lo que se ve no se juzga: ya está alineado en el equipo de don Íñigo Riestra, aunque no me creas.

LA TRAICION QUE VIENE

¿Qué pensará la leal afición de Tampico que atiborra su estadio en liguilla, o las de Alebrijes, Correcaminos y Venados? Los ejecutivos mandados por don Íñigo Riestra ya operan reuniones clandestinas, uno a uno, para convencer a las directivas de firmar el pacto de la vergüenza.

—¿La idea? —me explicaba el gurú—. Llevar ese acuerdo firmado al TAS durante el juicio final. Así argumentarán que la aplastante mayoría de los clubes prefiere el dinero para el «desarrollo» del fútbol y que solo quedan cuatro o cinco equipos revoltosos necios peleando el ascenso.

—¿Traicionarían así a sus aficionados los dueños de Tampico, de Correcaminos, de Oaxaca? —pregunté. —Por dinero e intereses todo se vale. La afición les vale madre si hay lana en la mesa. Es más, a algunos les prometieron relajar la fiscalización que hacemos en la Federación sobre los apoyos gubernamentales para que puedan exprimir por ahí y dejarles margen de ganancia. Con 20 o 30 millones y reduciendo la nómina al mínimo, salvas el año con un equipo mediocre. Habrá dinerito para sus carteras.

—¿Y si el TAS les da la razón a los rebeldes? —No pasa nada. Si los obligan a abrir el ascenso, pondrán candados y cuadernos de cargos imposibles de cumplir para certificarse. Y si el TAS le da la razón a la FMF, los revoltosos se quedan sin argumentos, la Federación se ahorra los sobornos y en lugar de 30 millones, solo los aceitan con 10 melones al año, ahí los que perderán dinero son los equipos que se vendan por ya no hacer ruido, ni pedir el ascenso pues les tocara mucho menos lana, ya no los necesitarían.

La famosa «liga de desarrollo» no es más que un panfleto barato que será utilizado como coartada para comprar la sumisión y el silencio. La moneda está en el aire: o los directivos mantienen la dignidad junto a sus aficiones, o vuelven a doblar las manos por unas cuantas monedas. ¿Qué precio le pondrán a su dignidad? Seguramente será el mismo precio en el que venderán las ilusiones de su afición.

Esta historia no se acaba aquí, lo que se me termino fue el espacio….

«Cuando el dinero habla, la verdad calla.» — Proverbio popular

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