
Asesinos seriales, movimientos estudiantiles y secretos de Estado… El drama policiaco de Apple TV «Las Azules», acaba de arrancar su segunda temporada, y lejos de ser un relleno de su entrega inicial —como suele ocurrir con muchos proyectos originalmente pensados para un solo volumen—, esta nueva etapa confirma que no estamos ante un thriller más de moda pasajera, sino ante un valioso recordatorio histórico con denominación de origen mexicano.
Para quienes no tienen idea de lo que les escribo, «Las Azules» es una serie que llegó la televisión en 2024 contando una versión que la historia oficial de México había relegado al olvido: la creación del primer cuerpo de policía femenil. Ambientada a principios de los años 70 y libremente inspirada en la historia real de ese primer equipo policial, la trama nos presentó a un grupo de valientes pioneras que debían enfrentarse no solo al astuto asesino serial bautizado como “El Encuerador de Tlalpan”, sino a una estructura institucional y social profundamente machista, dispuesta a minimizar su labor a un simple adorno de relaciones públicas.
La primera temporada nos introdujo a cuatro mujeres muy distintas entre sí —cada una con sus propios demonios, frustraciones y aspiraciones— que se alistaron con la ilusión de servir a la justicia. Sin embargo, pronto descubrieron la trampa: la corporación no las había creado para combatir el crimen, sino como una mera estrategia, una fachada para distraer a la opinión pública mientras el asesino a sueldo asolaba la Ciudad de México.
Con una mezcla perfecta de thriller psicológico, reconstrucción de época y drama social, esa primera entrega se convirtió en una grata sorpresa del streaming. Nos obligó a mirar cara a cara la misoginia institucionalizada de aquella época —que vive hasta el día de hoy— y consagró a sus protagonistas como heroínas de carne y hueso dispuestas a romper el molde. Por supuesto, el reparto fue un gran elemento: Bárbara Mori, Ximena Sariñana, Natalia Téllez y Amorita Rasgado —muy bien complementadas por nombres como Miguel Rodarte— nos dieron una auténtica clase magistral de interpretación coral. Se notaba la química y el compromiso absoluto con el peso dramático de la historia.
Ahora, abordar la segunda temporada de Las Azules conectándola con el fantasma de 1968, los movimientos estudiantiles y la represión estatal eleva —para mi gusto— el nivel de la historia. La convierte en un espejo de nuestra memoria política y de las heridas abiertas del México contemporáneo. La historia nos sitúa nuevamente en 1971, cuando aparece el cadáver de un estudiante activista, vinculando la investigación criminal directamente con los rescoldos y la represión de los movimientos estudiantiles. Esto obligará a nuestras protagonistas a decidir si obedecen las órdenes de encubrimiento del Estado o se arriesgan a exponer la verdad.
Ambientar la serie a principios de los 70 significa que el trauma de la matanza de Tlatelolco en 1968 sigue fresco, imperando en el aire. La serie utiliza este trasfondo político real para explicar por qué el Estado le temía tanto a la organización civil, a la juventud y al pensamiento crítico. Muestra cómo la policía no solo investigaba delitos, sino que operaba como un aparato de control para silenciar a los inconformes. La relevancia histórica de la trama se profundiza a la par que sus protagonistas maduran de novatas intentando abrirse paso entre la incredulidad masculina a mujeres que entienden el peso real del poder, la sororidad como única red de supervivencia y las grietas de un sistema que simulaba proteger a la ciudadanía mientras encubría sus propias miserias.
Es precisamente en este apartado donde considero que la serie demuestra su mayor valía como un producto de manufactura mexicana de exportación. Con una dirección impecable, una dirección de arte que recrea con maestría y exquisitez la atmósfera chilanga de la época y un ritmo narrativo dinámico, «Las Azules» nos demuestra que la industria nacional puede competir de tú a tú en las grandes plataformas con estándares de producción de primer nivel, sin perder identidad ni arraigo cultural.
«Las Azules» regresan con una nueva temporada mucho más compleja, que nuevamente honra a quienes abrieron brecha… Los 10 episodios de la primera temporada están disponibles, y cada miércoles se estrena uno nuevo de los que conforman el segundo volumen en Apple TV.
Angel Sarmiento
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