MBAPPÉ VS CHINA: EL CHISTE MÁS CARO DEL MUNDO

Fantasma

Imagínese usted que se compra un Ferrari rojo, último modelo, con asientos de piel y motor de avión. Se gasta los ahorros de su vida, se endeuda con el banco y se pasea por su colonia presumiendo el juguetito. Pero el primer día que lo saca a carretera, el chofer que usted contrató por una millonada decide que es muy buena idea mentarle la madre por la ventanilla a los oficiales de la Guardia Nacional. ¿El resultado? Coche al corralón, multa impagable y usted haciendo el ridículo frente a todos sus vecinos.

Pues hagan de cuenta que esto paso en el Real Madrid cortesía de Kylian Mbappé.

Durante años, Florentino Pérez vendió a sus creyentes que la llegada del francés era como si fuera la segunda venida de Cristo a la tierra.  En España en todos los programas de televisión adoradores de los merengues se cansaron de asegurar de que el Madrid no estaba gastando dinero, sino haciendo “la mejor inversión de la historia”.

Vamos poniendo los centavos sobre la mesa para que no nos mareen con palabritas de economista de Polanco. Al Madrid, Kylian no le salió gratis ni de chiste. Para convencerlo de firmar, le tuvieron que dar un bono de entrada de unos 120 millones de euros —solo por estampar su firma—, más un sueldo anual de unos 30 millones de euros con todo e impuestos. En total, tener a Mbappe trotando en el Santiago Bernabéu le cuesta al club unos 55 o 60 millones de euros por año.

RECUPERACIÓN FALLIDA

¿Y cómo pensaban recuperar semejante tambache de billetes? Pues exprimiendo la cartera de los aficionados y uno de los más importantes era principalmente de China. El plan era impecable en el papel: vendemos millones de playeras con el número 9 en Pekín, cobramos fortunas para que las empresas de allá patrocinen al equipo y le cobramos un ojo de la cara a la televisión china por pasar los partidos. Negocio redondo.

Pero nadie le avisó al francés que en China las cosas no son como en París o en Madrid.

Todo comenzó por una vacilada. Una entrevista a modo, un tanto irreverente, una carita burlona y un video que terminó convertido en meme en las redes sociales. En gran parte del mundo, si usted o un servidor nos burlamos de quien se nos le pegue la gana, lo más grave que nos podría pasar es que nos bloqueen de Twitter, en Facebook. Pero en China tienen una ley de hierro que prohíbe terminantemente burlarse de sus héroes, de su historia o de sus valores patrios. Para el gobierno chino, la gracia de Mbappé no fue un chiste: fue una falta de respeto al país entero, a su historia.

Y allá no andan con comunicados tibios. Allá, si te pasas de listo, te bajan el interruptor de la luz. Podrá sonar totalmente exagerado y desproporcionado el tamaño del castigo para lo que sucedió, pero para ellos no lo es y ellos son los que deciden. Son sus reglas, es su balón.

PERDERAN MAS DE LO QUE COSTO MBAPPE

De la noche a la mañana, la televisión pública de China (la gigantesca CCTV, que la ven cientos de millones de personas) puso al Real Madrid y a Mbappé en la lista negra: veto total y pantalla en negro. Se acabaron los partidos en la tele para el mercado más grande del planeta. ¡imagínese la magnitud de audiencia perdida!

Pero el verdadero madrazo no fue la tele; fue el dinero de los patrocinadores. Gigantes asiáticos de los que el aficionado común ni se entera pero que mueven ríos de dinero —como Mengniu, un monstruo que vende leche a medio continente, o Dongpeng, los reyes de las bebidas energéticas— dijeron: “¿Ah, ¿sí? ¿Muy chistositos? Pues cancelamos los contratos”. Sacaron las playeras de Mbappé de las tiendas digitales más grandes del país y congelaron cualquier negociación.

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Pónganlo en perspectiva: el Madrid empeñó la vajilla para pagar un contrato que ronda los 60 millones al año, ¡y este meme le puede abrir un boquete de más de 80 millones de euros entre contratos caídos, giras canceladas y derechos de televisión que se van a renegociar a la baja! Lo que iba a ser la mina de oro se convirtió en un barril sin fondo.

PROHIBIDO BAJO CONTRATO

¿Que los chinos son exagerados y censores? Por supuesto que sí. No era un secreto. Ellos viven bajo un régimen que no tolera una sola coma fuera de lugar y así son potencia mundial, nos guste o no. Pero aquí no venimos a dar clases de moral: venimos a hablar de negocios. Y cuando tú vas a vender tamales a la plaza del pueblo vecino, lo mínimo que haces es no mentarle la madre al dueño de la plaza.

Lo que unos podríamos llamar censura, los abogados les llaman contrato. Y por contrato, a cualquier jugador de este nivel le pagan millones no solo por patear la pelota, sino también cuidar la boca, les advierten que no decir, en que no meterse como son los temas políticos y religiosos, ellos lo aceptan y lo firman. Pero a Mbappé se le hizo fácil, sacó el chiste de vestidor y terminó metiendo la pata en un charco geopolítico que a Florentino casi le provoca un infarto por lo que estaría perdiendo.

Al final del día, los futbolistas modernos viven en una nube tan alta que se les olvida que fuera de la cancha manda el que paga las cuentas.  Nadie pudo imaginar que el chiste de su delantero estrella terminó costando más caro que la nómina de medio equipo del Real Madrid.

“El hombre es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras.”   Aristóteles

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