
Hoy es un tema obligado hablar del fenómeno que en redes sociales se desato en todo el planeta gracias al empate a cero goles de España. En ese juego se irguió como héroe otra vez un jugador africano, como antes Ayyoub Bouaddi de Marruecos, como el endemoniado extremo Yan Diomande de Costa de Marfil, que brillo ante Ecuador.
No es raro que en las copas del mundo aparezcan héroes africanos, quizá muchos de mis lectores recuerdan a la “pantera” Tomas Nkono, de Camerún que, con su enorme calidad, sus pants negros brillo con Camerún en el mundial de España 82, otros recordaran al gran Roger Milla o Biyik en el de Italia 90.
Hoy el héroe de moda es otro veterano de mil batallas, es arquero de una isla en un archipiélago que no rebaza ni el medio millón de habitantes. Ahí precisamente nació el jugador que hizo estallar las redes sociales y del cual todo el maldito planeta está hablando. Su nombre es Yosimar José Évora Días, pero el mundo entero ya lo conoce simplemente como “Vozinha”.
Este arquero tuvo la mejor actuación de su vida con la selección de Cabo Verde convirtiéndose en el principal responsable de dejar a la potente y candidata al título que es la Furia Español. Pero espérense, que los datos detrás de este héroe son una auténtica delicia para los que amamos las historias románticas del fútbol: el tipo apenas el pasado 3 de junio cumplió 40 años. ¡40 años, señores! Y que juega en la segunda división de Portugal, esa división al que el “club de Toby” en la liga Mx, apuñalan cada que pueden y la mandan al rincón de la basura.
Ayer por la tarde pudimos hablar con Dante Elizalde, el presidente del Chaves FC, que tiene los derechos federativos del arquero y nos platicó las vivencias y experiencias que ha tenido con Vozinha. Nos platicó que el arquero es un verdadero trotamundos del futbol, un gran cocinero, también un políglota hecho y derecho que habla tres idiomas y al que le encanta jugar en países exóticos; se ha rifado el físico jugando en la peligrosa Angola y miren este extraordinario paralelismo: igualito que nuestro Memo Ochoa —que por cierto cumple los 40 ahora en julio—, Vozinha también defendió la camiseta del AEL Limassol en la Primera División de Chipre. El destino y sus calcas perfectas.
Pero el verdadero termómetro de la bendita locura que provocó este guardameta está en el mundo digital. Agárrense: antes de que rodara el balón contra España, @Vozinha1 tenía la nada despreciable cantidad de 50,000 seguidores en sus redes sociales. Un número normal para el arquero de un archipiélago de 500,000 habitantes. Pues les tengo el dato fresco: en este preciso momento, siendo las 11 horas de este martes, ¡el tipo ya rompió la barrera de los 9 millones de seguidores! Pasó de la sombra de la Segunda División de Portugal al estrellato global en 90 minutos. ¡Eso es el escaparate de un Mundial, carajo!

Y aquí es donde la historia se conecta con el negocio, el éxito y, por supuesto, el bendito drama mexicano. Resulta que los derechos federativos de este fenómeno de los 7 millones de seguidores le pertenecen al Chaves FC de la Segunda División de Portugal. ¿Y quiénes son los dueños? Un grupo de empresarios mexicanos encabezados por el exitoso tequilero Arturo Lomelí, quien eligió presidente y encargado del proyecto en Portugal a Dante Elizalde —sí, el mismo que antes tenía el código de barras de Grupo Orlegi desde el 2005 hasta el 2024.
No es un secreto que fue Alejandro Irarragorri, el autor intelectual y quien se encargó de cabildear para cerrar la liga y matar el ascenso y descenso que ha sido tan perjudicial en lo deportivo para el futbol mexicano y también quien, en el 2022, le vendió la franquicia del Tampico Madero, prometiéndole que el abogaría para que no tuviera problemas de certificación y se encargaría de que lo dejarían jugar en un estadio para cinco mil personas y de que NO se mataría el ascenso en Liga de Expansión. Por el equipo, se habría pagado cerca de 100 millones de pesos.
Miren qué maravillosa y bizarra ironía: Ante el engaño y el cierre de Ascenso, don Arturo Lomelí, con todo su enorme éxito empresarial tequilero a cuestas tuvo que cambiar de ruta y expandir su proyecto futbolístico hacia la internacionalización en un país donde la meritocracia tiene más valor que el dinero.
Desde hace un año que Lomelí y Elizalde puedes sentarse hoy en su oficina a planear presupuestos y soñar legítimamente con que su equipo ascienda a la Primera División lusa, se meta a puestos europeos y termine enfrentando en la UEFA al Real Madrid, al mismísimo PSG de las millonadas o al Manchester City de Pep Guardiola. ¡Y es un sueño real, comprobable!
En Portugal, nos platicó Elizalde que existe la decencia y las reglas son tan limpias y la meritocracia es tan sagrada, que el modesto Torreense, un equipo de segunda acaba de quedar campeón de Copa pegándole al Sporting de Lisboa y va a jugar la Europa League. Allá, un pueblo de 18,000 habitantes y con un estadio para solo 8,800 personas —donde por cierto debutó Cristiano Ronaldo en 2003 con la selección— tiene derecho a la gloria si se la gana en la cancha.
Pero regresemos a nuestra triste realidad de plástico. Ese mismo grupo empresarial es dueño del Club Atlético La Paz en nuestra gloriosa y devaluada Liga de Expansión. ¿Y qué pasa con La Paz? ¡Exacto! Aunque don Arturo Lomelí le meta todos los millones de sus tequilas, aunque tengan una estructura impecable y ganen todos los partidos en la cancha, jamás los van a dejar ascender. ¿Por qué? Porque en México impera el infame “Club de Toby”. Esa cofradía de dueños que cerró la liga por puro miedo a perder sus privilegios económicos, inventándose el cuento chino de las “certificaciones” y los cuadernos de cargos que no pasarían ni los estadios de la mitad de Europa.
Es una locura absoluta. Lomelí y sus socios tienen más probabilidades de ver a Vozinha atajándole penales a Erling Haaland en el Etihad Stadium vistiendo la playera del Chaves, antes de que su equipo mexicano pueda ganarse el derecho de jugar un partido de Primera División contra el Atlante, el Mazatlán o los Bravos de Juárez. Lo bueno de esta aventura portuguesa es que demuestra que los mexicanos sabemos hacer las cosas con calidad, visión y éxito internacional; lo malo es que exhibe la fosa séptica de mediocridad, grillas y monopolio en la que tienen hundido al balompié de nuestro país.
El éxito de Vozinha y el Chaves FC es la prueba viviente de que cuando el fútbol es libre y se rige por el mérito deportivo, el dinero y la magia llegan solos. Mientras allá exportan talento y saborean la gloria, aquí seguimos cuidándole el negocio a los mismos cuatro amigos de siempre en una liga estancada, sin descenso y sin vergüenza.
Lo que son las cosas antes de jugar el mundial, Arturo Lomeli, el dueño del Atlético La Paz de la Liga de Expansión de México y su presidente Samuel Hernández, ya tenían pensado traer a México a “Vozinha” portero de la selección de Cabo Verde, como un atractivo para los aficionados de Baja California. Contratar a un jugador mundialista –sin importar la edad- es un lujo para una liga de expansión, que gracias al club de Toby están convertido en liga de extinción.
Y tampoco era un sueño guajiro, era una decisión lógica, porque Vozinha, el arquero de 40 años pertenece al Chaves FC, que es propiedad del Grupo. En aquel momento Arturo Lomelí, Samuel Hernández, presidente del equipo Atlético La Paz, estaban muy lejos de imaginar que el arquero de su grupo sería el héroe de Cabo verde en el empate histórico contra España.
El proyecto de que venga a Mexico a jugar con el Atlético La Paz, continua y será decisión del arquero venir a México o seguir allá. Con sus más de nueve millones de seguidores en redes sociales, lo mismo Arturo Lomelí, lo utiliza de imagen de su marca tequilera. O que tengo muy claro es que esta historia es una bizarra ironía que obliga a un empresario mexicano exitoso a buscar la gloria en Europa, porque en su propio país el éxito deportivo está estrictamente prohibido.”
¿Vendrá a jugar Vozinha a México terminando la copa del Mundo? ¡hagan sus apuestas!
“El problema de la meritocracia no es solo que el éxito se gane con esfuerzo, sino que presupone que los ganadores se merecen su éxito y, por implicación, que los perdedores se merecen su fracaso.” Michael Sandel