
El macabro plan de Infantino para vender el mundial a Wall Street
Hay ambiciones que rozan lo ridículo, pero la de Gianni Infantino ya cruza los terrenos de la patología corporativa. Con este funesto personaje al frente en Zúrich ya no se debate como mejorar el juego, como darle al aficionado mejor sentido y espectáculo; lo único que se inhala en los pasillos de la FIFA es el tufo verde del dinero fácil y la arrogancia de quienes se creen dueños del balón en el mundo.
La más reciente revelación de Martyn Ziegler, publicada esta mañana en el diario británico The Times a la que titula; “El plan de Gianni Infantino para vender participaciones en la Copa del Mundo” no es una simple filtración de pasillo: es la radiografía de un despojo anunciado. El plan de Gianni Infantino para vender participaciones en la Copa del Mundo

El escrito de Ziegler es una auténtica bomba nuclear. En su artículo que aquí trataremos de desmenuzar para usted, expone como es que Gianni Infantino pretende crear una filial comercial para explotar los torneos internacionales, cotizarla en 20.000 millones de dólares y venderle una tajada del 20% al capital privado y a fondos de inversión, con la venia y padrinazgo financiero de JPMorgan.
¿Cuál es el plan maestro para aprobar que en el congreso de FIFA se apruebe semejante idea? Muy simple, la de siempre en Doña FIFA, sobornar a cambio del voto, tal y como lograron se lograron las sedes de Rusia, de Qatar que provocaron la dimisión de Joseph Blatter, cuando se comprobó que los presidentes de las federaciones recibieron millones de dólares a cambio de votar en sentido que querían.
Hoy Infantino, busca hacer lo mismo en el próximo congreso. Repartir migajas del multimillonario negocio y acciones entre los miembros del Congreso de la FIFA para asegurar el voto sumiso. Un “aceitado de manos” con corbata e himno institucional hará posible el negocio inmenso de Infantino.
El artículo del Times refleja los detalles que existen en este maquiavélico plan que asegura es un esquema, moldeado bajo la sombra de negociaciones políticas en Estados Unidos, muy cercanas al presidente Donald Trump, que no es más que la construcción del trono dorado de Infantino, deja ver el reportaje.
“Cuando el suizo deje la presidencia en 2031, el plan es que asuma como “Comisionado” o CEO de esta nueva corporación millonaria. Es decir, privatiza los activos que le pertenecen a la afición mundial para auto garantizarse la jubilación más estrafalaria de la historia del deporte”.
“LA BOMBA E INFANTINO”
La idea de Infantino, con cifras obviamente estratosféricas, es en el fondo es la misma idea o muy parecida a lo que pretendía hacer Juan Carlos Rodríguez, “la bomba” con la jugosa comisión del Fondo de Inversión Apollo en el futbol mexicano, donde de la mano y tras bambalinas y en lo obscurito llevaba de la mano a uno o varios dueños del futbol mexicano, que iban a ser también los “ganones” del negocio.
El problema aquí, con tanto dinero en juego, es que se meterían al negocio del futbol los grandes tiburones financieros. ¿Cuál es el gran riesgo y problema? Que Wall Street no sabe de pasión, ni de luto tras una derrota, ni de tradiciones, ni de legados, ni de espíritu del juego. Los fondos de inversión exigen rendimientos, dividendos e incrementos trimestrales. ¿Y cómo le sacas más jugo al limón? Exprimiendo al juego hasta reventarlo.
Por eso los críticos y la UEFA están pegando el grito en el cielo. Si los fondos entran, la presión para exprimir el limón va a ser insostenible. ¿Qué nos espera?
Van a convertir la Copa del Mundo —que era la joya de la corona, el evento sagrado que esperábamos cada cuatro años con el rosario en la mano— en un torneo de fin de semana, ordinario, cansado y deslavado. Van a destrozar el calendario de los clubes y van a reventar a los futbolistas, que ya no juegan con piernas, sino con pura infiltración médica.
LA POSTURA DE EUROPA: UN FRENO A LA BARBARIE
Afortunadamente, el cinismo de Zúrich esta vez encontró un muro. Tras la publicación de The Times, la UEFA alzó la voz con un comunicado categórico que deja al descubierto la gravedad del asunto y le pone nombre al descaro:
Declaración de la UEFA sobre el artículo de The Times:
“Esto cruza una línea que las instituciones rectoras del fútbol nunca deberían cruzar. La UEFA se lo toma extremadamente en serio. También debería hacerlo cada Asociación Nacional de Fútbol. También debería hacerlo cada parte interesada: ligas, clubes, jugadores, aficionados, gobiernos y todos los que se preocupan por el futuro de este deporte.
El alma y la gobernanza del fútbol no son activos para comerciar, especialmente con cero transparencias sobre quién se beneficia económicamente. Ninguno de nosotros es dueño del fútbol. No le corresponde a la FIFA venderlo.”

Pocas veces el organismo europeo había sido tan tajante. Decirle en la cara a la FIFA que el fútbol “no le corresponde venderlo” es señalar directamente el delito moral que pretende cometer Infantino.
CUANDO EL DESTINO NOS ALCANCE
Nos encontramos en una encrucijada histórica. Si los clubes, las ligas y los propios aficionados no le ponen un freno a esta locura, el fútbol que conocimos dejará de existir para convertirse en una simple franquicia de entretenimiento financiero, controlada por despachos en Nueva York o fondos soberanos sin rostro.
Está claro que Infantino nunca va a entender que el balón rueda por la pasión de millones de aficionados y no por las cotizaciones de mercado. Si permitimos que vendan la estructura del juego, el aficionado habrá perdido para siempre su lugar en la tribuna, si es que no lo ha perdido ya.
¿Logrará su cometido Infantino o cree que los dirigentes de las Federaciones son gente decente, insobornable que darán prioridad al espíritu y los valores del juego antes de ensuciarse las manos con los millones en sus cuentas bancarias?
Como estará esta infamia, que entre más conozco a Infantino, más extraño al corrupto de Blatter.
“El fútbol no es de los dirigentes ni de los empresarios. El fútbol es de la gente, y cuando se lo quitas a la gente, deja de ser fútbol para convertirse en un mero espectáculo de mercado.” Jorge Valdano