
DEL TEQUILA Y AHORA QUIERE ROMPER LOS DEL FÚTBOL
(DE CLASE AZUL A LA SANGRE AZUL DEL FÚTBOL MEXICANO)
Amigo lector:
Ayer subimos la montaña de Cancún FC y Blue Crow.
Encontramos fondos de inversión, plusvalía, activos, opcionalidad y una pregunta inevitable para cualquier inversionista: ¿cuánto puede valer mañana aquello que compré ayer?
Hoy cambiamos de montaña.
Porque Arturo Lomelí no necesita del fútbol para construir una fortuna.
Eso ya lo hizo.
Convirtió Clase Azul en una marca mexicana reconocida internacionalmente, rompió paradigmas dentro de la industria del tequila y entendió algo que terminaría siendo fundamental para su éxito:
no siempre hay que vender más.
A veces hay que conseguir que aquello que vendes signifique más.
Por eso, mientras el lingote de Cancún parece llamarse PLUSVALÍA, el de Arturo Lomelí tiene otro nombre:
LEGADO.
Y precisamente ahí comienza nuestra investigación.
Porque el hombre que rompió los esquemas del tequila mundial todavía no ha conseguido romper los del futbol mexicano.
EL HOMBRE DETRÁS DE CLASE AZUL
Para entender al propietario del Atlético La Paz importa menos saber cuánto dinero tiene que entender cómo piensa.
Lomelí estudió Ciencia Política, pasó por la política estudiantil y después se alejó de ese mundo. Ha contado sus fracasos empresariales, los años en que invertía más de lo que generaba, sus problemas de financiamiento y la transformación que finalmente convirtió a Clase Azul en un producto Premium.
También aprendió a controlar su cadena, profesionalizar procesos e institucionalizar su compañía.
Incluso habla de un “fideicomiso de dinastía” mediante el cual pretende preservar Clase Azul y establecer condiciones para la eventual incorporación de sus descendientes.
Es su declaración; no hemos revisado jurídicamente ese fideicomiso.
Pero el concepto nos interesa.
PERMANENCIA.
Porque si Lomelí ya sabe cómo intentar construir una empresa capaz de sobrevivir a su fundador, la pregunta es inevitable:
¿HA CONSTRUIDO UN ATLÉTICO LA PAZ CAPAZ DE SOBREVIVIR A ARTURO LOMELÍ?
Todavía no estoy seguro.
NO ASCENDIÓ. ACCEDIÓ.
Lomelí llevaba años poniendo dinero en fútbol antes de llegar a Expansión.
Mazorqueros pertenece a esa historia.
Pero no nos confundamos.
Competir en Tercera o Premier demuestra perseverancia, interés y disposición para invertir.
No demuestra capacidad para administrar la Liga MX.
Y tampoco fue mediante aquella escalera como llegó a Expansión.
Arturo Lomelí compró la franquicia procedente de Tampico Madero.
Él mismo ha ubicado la operación alrededor de los 100 millones de pesos y sostiene que tomó aquella decisión bajo la expectativa de que el ascenso regresaría después del periodo para el cual había sido suspendido.
Es su versión.
El contrato permitiría determinar exactamente qué se pactó.
Lo incontrovertible para nuestra historia es otra cosa:
LOMELÍ NO ASCENDIÓ A EXPANSIÓN.
ACCEDIÓ.
Compró la puerta.
Y aquella puerta provenía del ecosistema de Orlegi.
Alejandro Irarragorri aparece así en el origen de la aventura de Lomelí en Expansión.
Años después, los intereses de ambos frente al modelo de ascenso y descenso no parecen caminar necesariamente en la misma dirección.
No necesito especular sobre su relación personal.
La pregunta importante es otra:
¿PUEDE SEGUIR SIENDO IGUAL UNA RELACIÓN CUANDO EL HORIZONTE QUE JUSTIFICABA PARTE DE UNA INVERSIÓN NO TERMINÓ MATERIALIZÁNDOSE COMO EL COMPRADOR ESPERABA?
MUCHO DINERO. POCO FÚTBOL.
Lomelí ha hablado públicamente de una operación anual cercana a 80 millones de pesos y de ingresos propios alrededor de 30 o 35 millones.
No son estados financieros auditados.
Son las cifras del propietario.
Podríamos intentar calcular cuánto dinero ha puesto desde 2022.
Para esta columna resulta innecesario.
Lo que haya gastado es MUCHÍSIMO frente a lo que deportivamente ha recibido.
Después de ocho torneos cortos de Expansión, Atlético La Paz no tiene campeonato.
No tiene final.
Su mejor resultado ha sido una semifinal y posteriormente alcanzó unos cuartos de final.
La balanza deportiva es negativa.
Tampoco encontramos todavía una corriente consistente:
LA PAZ → LIGA MX.
Luis Gutiérrez es el caso más claro de utilización de La Paz como plataforma antes de debutar en Primera, aunque pertenecía a Santos. Fernando Monárrez jugó en La Paz y posteriormente alcanzó Liga MX después de continuar su proceso en otros clubes.
Hay futbolistas debutados y proyectados.
Lo que no encontramos todavía es una generación de talento capaz de convertirse en modelo deportivo y patrimonial.
Y aquí aparece una contradicción.
Atlético La Paz defiende públicamente —con razón— el sueño de los futbolistas de llegar a Primera División.
Perfecto.
Entonces hay que preguntar:
¿CUÁNTOS DE ESOS SUEÑOS HA CONVERTIDO ATLÉTICO LA PAZ EN REALIDAD?
Defender la escalera es importante.
Construir escaladores también.
EL CHARRO
Samuel Hernández acompaña a Lomelí desde antes del Atlético La Paz.
“El Charro” fue futbolista, posteriormente directivo de Mazorqueros, se presenta como abogado y ha hablado de preparación realizada en Europa. Antes de convertir cada elemento de ese currículum en hecho documental habrá que verificar títulos, instituciones, programas y duración.
Pero sabemos algo mucho más importante.
LOMELÍ COMPRÓ SU ENTRADA A EXPANSIÓN Y SE LLEVÓ CONSIGO AL HOMBRE EN QUIEN YA CONFIABA PARA OPERAR SU FÚTBOL.
Cuatro años después, Samuel continúa ahí.
Y no solamente en lo deportivo.
Es presidente.
Representa públicamente al club.
Defiende el ascenso.
Habla de certificación.
Participa en la batalla del G5.
Explica la posición de La Paz frente al TAS.
Por eso ya no debemos evaluarlo únicamente por campeonatos, fichajes o liguillas.
Samuel participa hoy en un juego mucho más complejo:
EL PODER.
Y ahí el caballo cambia de tamaño. Y no cualquier charro lo puede montar.
Porque conocer fútbol no significa conocer una Asamblea de propietarios.
HABER JUGADO FÚTBOL NO ENSEÑA CÓMO PIENSAN LOS DUEÑOS DEL FUTBOL.
Hay que entender alianzas, agravios, televisoras, bloques, intereses empresariales, Federación, tiempos y relaciones construidas durante décadas.
Hay que saber cuándo confrontar.
Cuándo negociar.
Y con quién.
Puede existir una estrategia jurídicamente correcta y políticamente desastrosa.
Samuel Hernández pudo ser el hombre adecuado para acompañar a Lomelí durante los primeros años.
Eso no significa necesariamente que sea el hombre adecuado para conducir la siguiente etapa.
Porque las organizaciones crecen.
Los problemas también.
Y una enseñanza que el propio Lomelí conoce desde los negocios es que una persona extraordinariamente útil durante una etapa puede convertirse en una limitación para la siguiente.
LA LEALTAD NO PUEDE SUSTITUIR A LA ESPECIALIZACIÓN.
EL OTRO OPERADOR
Y aquí aparece una paradoja extraordinaria.
Dante Elizalde.
Abogado.
Casi dos décadas dentro del ecosistema Santos-Orlegi.
Contratos.
Operación.
Gobernanza.
Liga MX.
Hasta llegar a presidente de Santos Laguna.
En octubre de 2024 terminó su etapa después de 19 años y fue sustituido por Alejandro Irarragorri Kalb.
Su salida pública fue institucional.
No tenemos evidencia suficiente para convertir versiones sobre eventuales diferencias personales con Alejandro Irarragorri en hechos.
Pero Dante posee algo que Samuel no tiene:
experiencia ejecutiva dentro de Primera División.
Lomelí lo incorporó.
Sólo que hoy está en Portugal.
El grupo adquirió el 80 por ciento del GD Chaves y colocó ahí una estructura que incluye a Elizalde y Eduardo Fentanes.
Mire usted:
EL HOMBRE QUE CONOCIÓ LA MESA DE PRIMERA ESTÁ EN PORTUGAL.
EL HOMBRE QUE NUNCA HA SIDO DIRECTIVO EN LIGAMX ENCABEZA EN MÉXICO EL PROYECTO QUE QUIERE LLEGAR A ELLA.
No condena a Samuel.
Pero obliga a Lomelí a revisar la arquitectura.
Porque quizá su problema no sea la falta de capital.
Puede ser la calidad del equipo que le está traduciendo el fútbol mexicano.
## EL BARRIL DE LA ESPERANZA
Chaves tiene algo que Atlético La Paz no tiene hoy.
Una escalera.
Ganas y puedes subir.
Pierdes y puedes bajar.
Mérito deportivo.
En México, Lomelí lleva años poniendo dinero sin saber si la puerta que esperaba encontrar al final del camino volverá realmente a abrirse.
Ésa es la diferencia entre un barril sin fondo y nuestro:
BARRIL DE LA ESPERANZA.
Mientras exista posibilidad de ascender, cada peso invertido conserva una expectativa.
Si desaparece definitivamente esa puerta, cambia la naturaleza económica del proyecto.
Y Lomelí ya vivió algo parecido en los negocios.
Ha contado cómo llegó a abandonar un canal que generaba volumen, visibilidad y orgullo cuando comprendió que no producía la utilidad que necesitaba.
Entonces debemos preguntarle:
¿ATLÉTICO LA PAZ ESTÁ CORRIGIENDO AQUEL VIEJO ERROR EMPRESARIAL DE INVERTIR MÁS DE LO QUE GENERABA SIN TENER CLARO EL RETORNO… O LO ESTÁ REPITIENDO EN EL FÚTBOL?
¿LA PAZ… O LOS CABOS?
Aquí aparece una historia que puede parecer anecdótica.
No lo es.
Lomelí ha contado que antes de instalar el proyecto en La Paz intentaron llevarlo a Los Cabos.
No existe evidencia de una mudanza futura.
No estoy diciendo que vaya a ocurrir.
Estoy haciendo una pregunta.
Porque Los Cabos no es cualquier lugar para Arturo Lomelí.
Forma parte del ecosistema donde Clase Azul encontró un escaparate extraordinario para convertirse en experiencia premium.
Turismo internacional.
Hoteles.
Gastronomía.
Hospitality.
Lujo.
Consumidores globales.
Los Cabos es, en muchos sentidos:
UN PUERTO DE “CLASE AZUL”.
¿Y si La Paz fue solamente el primer puerto?
¿Y si algún día Lomelí descubre que puede trasladar al fútbol algo de aquello que ya aprendió en el tequila?
Jerry Buss entendió en Los Ángeles que un partido de basquetbol podía ser mucho más que deporte.
Los Lakers se convirtieron también en entretenimiento.
SHOWTIME.
El Forum Club convirtió las noches de basquetbol en lugar de encuentro para estrellas, empresarios y celebridades.
Buss comprendió algo revolucionario:
las estrellas no solamente tenían que brillar dentro de la cancha.
También podían hacerlo alrededor de ella.
Entonces imaginemos.
Liga MX.
Los Cabos.
Hospitality international.
Turismo.
Lujo.
Celebridades.
Clase Azul.
No sería imposible encontrar alguna noche a un David Beckham, un Lionel Messi o cualquier figura global brindando mientras observa futbol mexicano.
No estoy diciendo que sucederá.
Estoy preguntando:
¿PODRÍA ARTURO LOMELÍ CONSTRUIR EN LOS CABOS EL “SHOWTIME” DE LA LIGA MX?
Un club premium.
Un producto donde el partido sea solamente una parte de la experiencia.
Y esté rodeado de estrellas.
Cancún en el Caribe.
Los Cabos en el Pacífico.
Dos escaparates extraordinarios para internacionalizar el fútbol mexicano.
Pero esa posibilidad también confrontaría a Lomelí con su propia filosofía:
PERMANENCIA.
Porque si Los Cabos representara algún día una oportunidad económica mucho mayor:
¿QUÉ PESARÍA MÁS: EL LEGADO CONSTRUIDO EN LA PAZ O LA OPORTUNIDAD DE CONSTRUIR EN LOS CABOS EL PRIMER CLUB PREMIUM DEL FUTBOL MEXICANO?
Algún día quizá tenga que contestarlo.
EL G5
Y llegamos a la política.
Lomelí estudió Ciencia Política y después se alejó de ella.
Paradójicamente terminó entrando a uno de los negocios mexicanos donde mejor hay que entender el poder.
Orlegi fue una primera puerta.
Posteriormente encontramos acercamientos con el entorno de Jesús Martínez y Grupo Pachuca.
Dos polos importantes, pero en ocasiones opuestos.
Quizá Lomelí esté entendiendo que no puede depender de una sola puerta.
Pero existe una pregunta todavía más interesante:
¿NECESITA ARTURO LOMELÍ SEGUIR DELEGANDO SU GEOPOLÍTICA?
Porque quizá uno de los mayores activos políticos del Atlético La Paz esté siendo desaprovechado.
EL PROPIO ARTURO LOMELÍ.
El empresario que se mueve internacionalmente gracias a Clase Azul tiene tamaño suficiente para construir personalmente relaciones con los hombres más poderosos del fútbol mexicano.
Y ahí encuentro un posible error estratégico del G5.
Los cinco pueden compartir una causa.
Pueden compartir abogados.
Pueden pelear por el mismo derecho.
Pero Cancún, La Paz, Mineros, Leones Negros y Morelia no tienen el mismo propietario, capital, relaciones, infraestructura ni expediente político.
LOS CINCO PUEDEN TENER EL MISMO DERECHO A TOCAR LA PUERTA.
ESO NO SIGNIFICA QUE LOS CINCO TENGAN LAS MISMAS CREDENCIALES PARA QUE SE LAS ABRAN.
Una demanda puede ser colectiva y equivocada a la vez.
La confianza no.
Se construye:
UNO POR UNO.
Quizá el G5 esté peleando la batalla equivocada.
Porque a lo más exclusivo no necesariamente se accede en grupo.
LA CERTIFICACIÓN QUE NO VIENE EN EL REGLAMENTO
Arturo Lomelí puede conseguir dinero.
Puede construir infraestructura.
Puede cumplir requisitos.
Puede ganar partidos.
Pero existe otra certificación que ningún reglamento imprime:
QUE LOS QUE YA ESTÁN ARRIBA QUIERAN SENTARSE CONTIGO.
Eso es aceptación.
Y ahí probablemente esté su verdadera montaña.
Supongamos además algo.
Mañana aparece un fondo dispuesto a invertir 100 millones de dólares en su proyecto, pero exige 51 por ciento, gobierno corporativo y compartir el control.
¿Aceptaría Lomelí?
No sabemos.
Pero su respuesta permitiría descubrir si el lingote es únicamente:
LEGADO.
O si junto a él existe otro:
CONTROL.
Porque construir algo que permanezca y controlar eternamente aquello que construiste no son necesariamente la misma cosa.
ASCENDER O ACCEDER
Después de revisar su expediente, yo no veo a Arturo Lomelí como un arribista.
Ha puesto dinero.
Tiempo.
Prestigio.
Ha soportado pérdidas.
Construyó fútbol profesional en una plaza nueva.
Amplió su ecosistema hacia Portugal.
Y permanece.
Es:
UN ALPINISTA EMPRESARIAL CON UNA MONTAÑA FUTBOLÍSTICA TODAVÍA INCOMPLETA.
Pero precisamente porque su lingote parece llamarse LEGADO, creo que debería ASCENDER, no simplemente ACCEDER.
Ya compró una vez su entrada.
Comprar mañana una franquicia de Liga MX podría darle Primera División.
Ascender con Atlético La Paz le daría algo mucho más difícil de comprar:
HISTORIA.
Arturo Lomelí ya demostró que sabe construir algo exclusivo.
Lo hizo con Clase Azul.
Pero el fútbol mexicano funciona diferente.
Aquí no basta con dinero, prestigio ni siquiera con tener un proyecto.
Existe una última puerta.
Y para abrirla necesita algo que jamás necesitó para transformar el tequila:
que los demás acepten sentarlo en su mesa.
Quizá por eso ha llegado el momento de que Arturo Lomelí deje de buscar la entrada solamente a través de otros y toque personalmente la puerta.
Porque la pregunta definitiva ya no es si tiene suficiente dinero para llegar a Liga MX.
Es otra:
¿TENDRÁ CLASE AZUL LA FUERZA SUFICIENTE PARA SENTARSE ENTRE LA SANGRE AZUL DEL FÚTBOL MEXICANO?
Mientras tanto, nosotros
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