Los 106 Votos

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EL ASCENDER O ACCEDER PARA SALIR DE LA TRAMPA DE LA PIRÁMIDE TRUNCADA

Amigo lector, la guerra por el control del fútbol mundial acaba de entrar en una nueva etapa.

Hasta hace algunas semanas hablábamos de comunicados, gobernanza, fondos de inversión, ruptura de confianza, acusaciones y amenazas.

Hoy podemos comenzar a hablar de algo mucho más sencillo. Votos.
Son 211 asociaciones nacionales las que integran la FIFA. Y para elegir presidente hacen falta 106.
No nos confundamos.

Al final, toda esta enorme batalla entre FIFA, UEFA, Concacaf y quienes comienzan a alinearse alrededor de ellas terminará reducida a una operación matemática:

llegar primero a 106.

Y esta semana ocurrió algo que puede cambiar esa aritmética.

LA GRIETA AFRICANA

The Guardian reveló este sábado que Mattias Grafström, actual secretario general de FIFA, habría sido sondeado por importantes dirigentes africanos para conocer su disposición a competir contra Gianni Infantino por la presidencia de FIFA.

El nombre es importante.

Pero el número lo es mucho más.

Hasta 15 federaciones africanas estarían dispuestas a oponerse a Infantino pese al respaldo institucional que conserva dentro de CAF.

Permítame explicarle por qué esto importa. África tiene 54 votos.
Durante mucho tiempo ha representado una de las grandes fortalezas electorales de Infantino.

Si quince comienzan a moverse, el problema no son solamente esos quince. El problema es que se rompe la percepción de bloque.
Y en política, como en el fútbol, cuando aparece la primera grieta todos comienzan a preguntarse quién será el siguiente.

Por eso no me apresuraría todavía con Grafström. También existen otros nombres.
Lo verdaderamente relevante no es quién encabece hoy la oposición. Lo relevante es si alguien consigue reunirla.
UEFA tiene fuerza. Concacaf tiene fuerza. AFC puede tenerla.
Ahora aparecen movimientos en África.

Pero ninguna confederación elige por sí misma al presidente de FIFA. Lo hacen las federaciones.

Una por una.

Un voto cada una. Hasta llegar a 106.
INFANTINO TAMBIÉN SABE CONTAR

Por eso resulta tan interesante lo ocurrido en República Dominicana.

Victor Montagliani, presidente de Concacaf, había pedido a Infantino que no acudiera a las actividades de la Unión Caribeña de Fútbol.

Infantino fue.

Y no solamente fue.

Se reunió con asociaciones nacionales y anunció proyectos de desarrollo financiados por FIFA, mientras buscaba reconstruir apoyos dentro de una región donde Concacaf se ha acercado políticamente a UEFA.

¿Casualidad? Permítame dudarlo.
Infantino entendió perfectamente dónde se encuentra el poder. Las confederaciones organizan los bloques.
Las federaciones tienen los votos.

Y por eso el Caribe puede convertirse en uno de los grandes campos de batalla de esta elección.

No necesariamente porque represente por sí solo la mayoría.

Sino porque demuestra que los bloques continentales pueden romperse desde adentro. Exactamente lo que comienza a observarse en África.
La campaña presidencial de FIFA quizá todavía no tenga candidatos oficialmente enfrentados.

Pero políticamente… ya empezó.
AHORA VAN POR EL TIEMPO

Y mientras todos mirábamos los votos apareció otra noticia extraordinariamente reveladora. UEFA y Concacaf estudian organizar conjuntamente una Nations League a partir de 2028.
Estamos hablando potencialmente de las 96 federaciones que integran ambas confederaciones, con divisiones competitivas, partidos dentro de las ventanas internacionales existentes y una fase final.

México podría enfrentarse oficialmente a España. Estados Unidos a Francia.
Canadá a Inglaterra.

Alemania podría viajar a Norteamérica.

Y esos partidos sustituirían compromisos actualmente utilizados por las respectivas Nations League y otros encuentros internacionales, sin necesariamente incrementar el número total de partidos.

Mire usted.

Aquí aparece otra dimensión de esta guerra.

Ya no se están disputando solamente la gobernanza. Ni solamente los votos.
Ni solamente el dinero.

Ahora se están disputando el tiempo. El tiempo de los jugadores.
El tiempo de las selecciones. El tiempo de televisión.
Las ventanas internacionales. Y, finalmente, el calendario.
UEFA y Concacaf podrían utilizar el tiempo reservado para el fútbol de selecciones para construir conjuntamente un producto deportivo y comercial extraordinariamente atractivo.

Y entonces aparece una pregunta incómoda.

Durante años hemos escuchado las críticas contra FIFA por ampliar torneos, incrementar partidos y comercializar cada espacio disponible del fútbol internacional.

Perfecto.

Entonces pregunto:

¿El problema era realmente que había demasiado fútbol… o quién hacía el negocio con ese fútbol?

Porque una Nations League capaz de colocar a España contra México, Francia contra Estados Unidos o Inglaterra contra Canadá no solamente representa fútbol.

Representa televisión. Patrocinios.
Boletaje. Audiencias. Mercados.
Y muchísimo dinero.

Incluso AFC habría mostrado interés en una eventual ampliación futura del concepto.

La guerra por FIFA comienza a parecerse cada vez menos a una discusión moral y cada vez más a una disputa geopolítica, deportiva y financiera.

EUROPA QUIERE AMÉRICA

Aquí encontramos otra contradicción fascinante.

UEFA se ha convertido en defensora del llamado modelo europeo del deporte.

Una estructura basada en pirámides competitivas, ascenso, descenso y mérito deportivo.

Frente a ella aparece el modelo norteamericano de franquicias, mercados protegidos y enorme importancia del capital.

Dos maneras distintas de entender el deporte profesional.

Pero resulta que Europa necesita ahora precisamente aquello que Norteamérica posee: mercado.
Estados Unidos.

México. Canadá. Televisión. Patrocinadores. Estadios.
Consumidores.

Entonces podríamos resumirlo así:

Europa defiende el modelo europeo… pero quiere el mercado americano. Y está en todo su derecho.
El fútbol también es negocio.

Lo único que debemos evitar es disfrazar de principios universales aquello que, en ocasiones, también responde a intereses comerciales.

Porque FIFA tiene los suyos. UEFA tiene los suyos.
Concacaf tiene los suyos.

Y cada federación nacional terminará defendiendo los propios. Hasta llegar, otra vez, a los famosos 106 votos.
Y EN MÉXICO…

Curiosamente, mientras semejante batalla se desarrolla por el control del fútbol mundial, nosotros estamos discutiendo prácticamente lo mismo.

Mérito contra capital.

La Federación Mexicana de Fútbol y Liga MX presentaron esta semana un nuevo modelo para reorganizar el fútbol federado mexicano.

Y ocurrió algo curioso.

Unos titulares aseguraron que regresaba el ascenso.

Otros dijeron que había muerto definitivamente.

Otros explicaron que ahora se podría acceder a Primera División cumpliendo determinados requisitos.

Mismo anuncio.

Distintas interpretaciones.

No voy a entrar en una guerra contra mis compañeros de los medios. Prefiero ir a lo importante.
¿Qué presentó realmente la Federación? Una nueva pirámide.
Sector Amateur. Liga TDP.
Liga Premier. Liga Expansión. Y ahí termina.
La propia presentación coloca a Expansión como cabeza de esa pirámide administrada por la Federación, mientras Liga MX queda organizada separadamente como máximo circuito.

También deja abierta la posibilidad de revisar en el futuro otros mecanismos de incorporación cuando avance la centralización de los derechos audiovisuales prevista hacia 2028.

¿Se da cuenta?

México reconstruyó su pirámide deportiva.

Pero Primera División quedó fuera de su continuidad automática. EL CASO ATLANTE
Y aquí aparece Atlante.

El regreso de los Potros a Primera División se ha utilizado como referencia para explicar el mecanismo actual.

Pero Atlante no llegó a Liga MX ganando el último escalón deportivo.

Llegó mediante la adquisición de la franquicia que pertenecía a Mazatlán y el cumplimiento del proceso correspondiente.

Y ésa es una diferencia enorme. Una cosa es:
ASCENDER.

Y otra:

ACCEDER.

No son sinónimos.

El primero supone conquistar deportivamente el derecho.

El segundo supone satisfacer las condiciones económicas, administrativas e institucionales necesarias para incorporarse.

Y ahí se encuentra exactamente el conflicto que cinco clubes de Expansión han llevado al TAS.

Quieren recuperar el derecho a competir deportivamente para llegar a Primera División. Su reclamo merece ser escuchado.
Pero también existe otra pregunta que casi nadie quiere formular.

¿Ganar un campeonato convierte automáticamente a una organización en económicamente viable para operar en Liga MX?

No necesariamente.

Como tampoco sería razonable construir requisitos financieros tan elevados que conviertan el ascenso deportivo en una imposibilidad práctica.

No nos confundamos.

Mérito deportivo y solvencia económica no deberían ser enemigos. Una Primera División profesional necesita ambos.
El verdadero problema consiste en determinar dónde termina la protección legítima de una competición y dónde comienza la protección del valor patrimonial de quienes ya están adentro.

EL VALOR DE LA PUERTA

Porque detrás de toda esta discusión existe algo que pocas veces mencionamos. Una franquicia de Primera División representa un activo extraordinariamente valioso. Por eso el ascenso y descenso no mueve solamente equipos.
Mueve patrimonio.

Cuando un propietario reclama certidumbre está protegiendo su inversión.

Cuando un club de Expansión reclama ascenso está buscando que el resultado deportivo pueda darle acceso a una categoría cuyo valor económico es infinitamente superior.

Los dos tienen intereses.

Los dos pueden tener argumentos.

Y por eso reducir esta discusión a buenos contra malos resulta demasiado sencillo. Hay que encontrar un modelo capaz de premiar al que gana sin destruir al que invierte. Y aquí aparece otro elemento.
La FMF ha colocado la centralización de los derechos de televisión como uno de los pilares para construir mayor estabilidad económica y ha señalado ese proceso como referencia antes de volver a analizar otros esquemas de acceso a Primera División.

Quizá, entonces, para recuperar plenamente el mérito deportivo primero haya que construir viabilidad financiera.

Pero también habrá que asegurarse de que la viabilidad financiera no termine convertida eternamente en el argumento para impedir el mérito.

Ahí estará el equilibrio.

LA PIRÁMIDE TRUNCADA

Y llegamos finalmente a la imagen que mejor explica el fútbol mexicano actual. La Federación reconstruye:
AMATEUR

↓ TDP

↓ PREMIER
↓ EXPANSIÓN
Y después… Liga MX. Separada.
Puedes competir. Puedes ganar.
Puedes crecer.

Puedes ascender dentro de esa estructura.

Pero cuando llegas al lugar donde comienza el gran negocio, el resultado deportivo por sí solo deja de abrir la puerta.

Eso tiene un nombre. Una pirámide truncada. Y resulta paradójico.
Europa está peleando contra FIFA reivindicando el mérito deportivo frente al avance del capital, mientras simultáneamente busca ampliar su negocio hacia el enorme mercado norteamericano.

México, en cambio, protege primero la viabilidad económica mientras intenta reconstruir una estructura donde vuelva a existir movilidad deportiva.

Unos defienden el mérito mientras buscan capital.

Otros defienden el capital mientras prometen recuperar el mérito. Al final, quizá ambos están buscando exactamente lo mismo: poder.
Poder político.

Poder deportivo. Poder económico.
En Zúrich ese poder tendrá un número. 106.
Son los votos necesarios para gobernar la FIFA.

En México el problema no se resolverá contando votos.

Será necesario encontrar el punto exacto donde el mérito deportivo y la viabilidad económica puedan volver a encontrarse.

Porque el fútbol necesita inversión. Pero también necesita sueños.
Y un muchacho que comienza jugando en el Sector Amateur debe poder imaginar que algún día llegará hasta Primera División.

Lo mismo debería poder imaginar un club. Hoy puede mirar hacia arriba.
Puede observar la pirámide. Puede comenzar a escalarla.
El problema, amigo lector, es que antes de llegar a la cima… la pirámide se termina.
Pero permítanme abrir aquí un paréntesis.

Cinco clubes de la Liga de Expansión han llevado al TAS su lucha por recuperar el ascenso y descenso a Primera División.

Leones Negros, Atlético Morelia, Mineros de Zacatecas, Atlético La Paz y Cancún FC. En nuestra próxima entrega vamos a analizarlos.
Uno por uno.

Quiénes son sus propietarios.

Cuál es su estructura.

Qué infraestructura poseen.

Cuál es su capacidad económica. Cuánto invierten.
Y, sobre todo, si realmente están preparados para sostener una operación de Primera División.

Porque reclamar el derecho a escalar la pirámide es absolutamente legítimo.

Pero también habrá que demostrar que se tienen las condiciones necesarias para llegar hasta la cima.

Cuando terminemos ese análisis, usted, amigo lector, podrá formar su propia opinión. Y decidir si quienes hoy reclaman llegar a Primera División son verdaderos…
ALPINISTAS.

O simplemente… ARRIBISTAS.
Esa será otra historia. Mientras tanto, nosotros…
VEREMOS Y DIREMOS.

Hasta la próxima.
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