Parece que sí sirvió de algo…

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Amigo lector…

Hace apenas unos días dejamos una pregunta flotando en el aire.

Después de tres partidos.

Tres derrotas.

Once goles recibidos.

Y una Leagues Cup para el olvido…

nos preguntamos si aquella dolorosa experiencia en Estados Unidos serviría de algo.

O si, por el contrario, el Puebla había comenzado a meterse en uno de esos peligrosos toboganes futbolísticos a los que resulta muy fácil entrar…

y tremendamente difícil salir.

Pues bien.

Llegó Pachuca.

Y Puebla ganó.

3-2.

En el Hidalgo.

Y aunque una victoria no alcanza para borrar todo aquello que vimos en Estados Unidos…

sí alcanza para empezar a contestar nuestra pregunta.

Parece que sí sirvió de algo.

PRIMERO HABÍA QUE DEJAR DE PERDER

Mire usted…

Después de tres derrotas consecutivas, probablemente lo menos importante era jugar bonito.

Puebla necesitaba ganar.

Como fuera.

Porque las malas rachas tienen una característica peligrosísima.

Empiezan siendo estadísticas…

y terminan metiéndose en la cabeza.

Primero pierdes un partido.

Después otro.

Y luego empiezas a jugar el siguiente pensando en los anteriores.

Entonces aparece aquello de lo que hablamos la semana pasada.

Perseguir las pérdidas.

Gerardo Espinoza necesitaba impedirlo.

Pachuca representaba exactamente eso.

La oportunidad de cortar.

Respirar.

Y volver a empezar.

Lo consiguió.

OTRA VEZ ANOTÓ PRIMERO

Hay un dato que continúa llamándome poderosamente la atención.

En sus cuatro partidos de Liga MX…

Puebla ha anotado primero.

Juárez.

Cruz Azul.

Chivas.

Y ahora Pachuca.

En Estados Unidos ocurrió exactamente lo contrario.

Portland anotó primero.

Austin anotó primero.

San Diego anotó primero.

Tres partidos.

Tres derrotas.

La diferencia comienza a decirnos algo.

Este Puebla todavía parece sentirse mucho más cómodo jugando desde la ventaja que reconstruyéndose desde la adversidad.

Y contra Pachuca volvió a conseguir justamente eso.

Emiliano Gómez puso el primero.

Kevin Velasco convirtió el segundo.

0-2.

Parecía encaminado.

Hasta que Pachuca descontó antes del descanso.

Y después…

empató.

2-2.

Ahí comenzó realmente el partido que nosotros queríamos observar.

CONTRA PACHUCA TAMBIÉN JUGÓ CONTRA SUS FANTASMAS

Porque durante algunos minutos Puebla dejó de jugar solamente contra Pachuca.

También comenzó a jugar contra Portland.

Austin.

San Diego.

Contra los goles en racimo.

Las desconcentraciones.

Los errores defensivos.

Y aquella incapacidad para detener los partidos cuando comenzaban a escaparse.

Pasar de 0-2 a 2-2 después de tres derrotas consecutivas tenía todos los ingredientes para convertirse en otra historia conocida.

El derrumbe.

Pero esta vez…

no ocurrió.

Puebla no se cayó.

Y para mí ésa es la verdadera noticia del partido.

No solamente el 3-2.

Ni siquiera los tres puntos.

Puebla sobrevivió al momento en el que podía volver a romperse.

Eso no había ocurrido en Estados Unidos.

AHÍ APARECIÓ GERARDO ESPINOZA

La semana pasada preguntamos en este mismo espacio:

¿Dónde está la dirección técnica?

Fuimos duros.

Había razones.

Tres derrotas.

Once goles recibidos.

Errores que pasaban de un partido al siguiente.

Por eso hoy debemos ser igualmente justos.

Si señalamos al entrenador cuando sus decisiones no funcionan…

también debemos reconocerlo cuando aparece una respuesta.

Y después del partido, Espinoza explicó algo interesante.

Durante la Leagues Cup necesitaba rotar.

Dar minutos.

Probar futbolistas.

Preparar a toda la plantilla.

Sabía que existía un riesgo, pero necesitaba tener jugadores listos para cuando aparecieran momentos como el que llegó precisamente frente a Pachuca.

Y apareció.

Cuando Puebla comenzó a cansarse.

Cuando empezó a sufrir.

Llegaron los cambios.

Y según el propio entrenador…

levantaron al equipo.

Entonces aquella Leagues Cup empieza a verse desde otra perspectiva.

No mejor.

Pero sí más completa.

PERDER TAMBIÉN PUEDE ENSEÑAR

No nos confundamos.

Portland, Austin y San Diego permanecen en el expediente.

Tres derrotas.

Once goles.

Una pésima participación.

Nada de eso desaparece porque Puebla haya ganado en Pachuca.

Pero existe algo que muchas veces olvidamos cuando calificamos entrenadores.

Una decisión puede producir un mal resultado inmediato…

y terminar generando un beneficio después.

Si Espinoza utilizó aquellos partidos para observar futbolistas, repartir minutos y preparar alternativas…

y algunas de ellas terminaron ayudándolo posteriormente…

también debemos reconocerlo.

El propio técnico lo resumió después del partido.

Consideró que aquella competencia los había preparado para continuar mejor en la Liga MX.

Curioso.

Hace unos días nosotros preguntamos si Estados Unidos había servido de algo.

Ahora empieza a aparecer la respuesta.

Y LA MEJOR EXPLICACIÓN VINO DEL OTRO VESTIDOR

Pero quizá la declaración más interesante no fue de Gerardo Espinoza.

Fue del entrenador derrotado.

El técnico de Pachuca habló de aquello que le faltó a su equipo.

Competitividad.

Ganar duelos.

Segundas jugadas.

Rebotes.

Disputas.

Juego aéreo.

Marca dentro del área.

Y cuando habló del Puebla utilizó precisamente una palabra que nosotros habíamos dejado escrita unos días antes.

Competir.

Dijo que equipos como Puebla, aun sin el poder económico de otros…

“compiten y compiten muy bien”.

Mire usted qué interesante.

Después de una Leagues Cup donde cuestionamos precisamente la manera de competir del Puebla…

el siguiente entrenador que lo enfrentó terminó explicando su derrota exactamente por eso.

Porque Puebla compitió.

APRENDER A DEJAR DE PERDER

Y entonces regresamos a nuestra pregunta.

¿Qué sucedió después del 2-2?

Puebla podía caerse.

Venía golpeado.

Había desperdiciado dos goles de ventaja.

Jugaba como visitante.

Pachuca tenía el momento emocional del partido.

Sin embargo…

no perdió.

Más aún.

Fue a ganarlo.

Y Facundo Almada encontró el tercero cuando el partido agonizaba.

Eso también habla del equipo.

Porque una cosa es sobrevivir.

Y otra…

sobrevivir y todavía querer ganar.

Espinoza reveló después otro detalle.

Aseguró que, aún durante las derrotas de Estados Unidos, internamente el grupo permaneció sólido y siguió creyendo en lo que estaba haciendo.

Quizá el 2-2 nos permitió verlo.

TAMPOCO NOS ENAMOREMOS

Ahora viene el otro peligro.

Después de tres derrotas parecía que todo estaba mal.

Después de una victoria tampoco puede parecernos que todo está bien.

Puebla sigue teniendo problemas.

Volvió a recibir dos goles.

Perdió una ventaja de dos.

Su defensa continúa generando dudas.

Y Pachuca tampoco atraviesa precisamente por su mejor momento.

El propio Espinoza lo sabe.

Después del triunfo reconoció que Puebla continúa siendo un equipo en construcción.

Que falta muchísimo.

Que existen muchas cosas por modificar.

Y que pensar que ya consiguió darle la vuelta a una institución que viene acumulando años de malos resultados sería engañarse solo.

Tiene razón.

Una victoria no reconstruye un equipo.

Pero algunas victorias empiezan a demostrar que la construcción puede ir por el camino correcto.

DOS TORNEOS… DOS HISTORIAS

Después de siete partidos oficiales:

Dos victorias.

Un empate.

Cuatro derrotas.

Pero separemos.

En Leagues Cup:

Tres partidos.

Tres derrotas.

Once goles recibidos.

Un desastre.

En Liga MX:

Cuatro partidos.

Dos victorias.

Un empate.

Una derrota.

Siete puntos de doce.

La fotografía cambia.

Y cambia bastante.

ENTONCES… ¿SIRVIÓ DE ALGO?

Todavía es demasiado pronto para responder definitivamente.

Pero Pachuca nos entregó la primera evidencia seria.

Puebla recibió golpes…

y no se derrumbó.

Perdió una ventaja…

y no perdió el partido.

Los cambios ayudaron.

El equipo siguió creyendo.

Y el entrenador rival terminó reconociendo precisamente aquello que más habíamos cuestionado:

su capacidad para competir.

Eso no borra Estados Unidos.

Pero quizá aquellas derrotas dejaron algo que no aparecía en ninguna tabla.

Aprendizaje.

Porque perder por perder…

no sirve absolutamente para nada.

AHORA HAY QUE CONFIRMARLO

Una corrección no se demuestra en un partido.

Se confirma en los siguientes.

Éste será ahora el examen de Gerardo Espinoza.

Que Pachuca no sea una excepción.

Que sea el principio de una respuesta.

Porque una victoria puede detener una mala racha…

pero solamente la continuidad puede construir una buena.

Hace algunas semanas dijimos:

Primero se construye una idea… después llegan los resultados.

Después agregamos:

Construir también significa corregir.

Más tarde advertimos:

Antes de construir… hay que competir.

Hoy podemos añadir una cuarta enseñanza.

Perder solamente sirve cuando aprendes algo de la derrota.

Puebla perdió tres veces en Estados Unidos.

Ganó en Pachuca.

¿Sirvió de algo aquella Leagues Cup?

Después de lo ocurrido en el Hidalgo…

parece que sí.

Pero apenas parece.

Mientras tanto, nosotros…

VEREMOS Y DIREMOS.

Hasta la próxima.

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