La adversidad cambió de camiseta

Whatsapp Image 2026 10 04 At 08.21.19

El 3-0 explica el resultado. No necesariamente explica el partido.

Amigo lector:

Estados Unidos derrotó 3-0 a México. Tres goles.

Ninguno a favor.

Primera derrota de Rafael Márquez como seleccionador nacional. Podríamos comenzar por ahí. Sería sencillo.

El problema es que probablemente terminaríamos entendiendo muy poco de lo que realmente ocurrió.

Porque durante aproximadamente los primeros veinte minutos…

el equipo que estaba sufriendo no era México.

Era Estados Unidos.

Y no lo digo yo.

Lo dijo Mauricio Pochettino.

EL EXAMEN QUE ESTÁBAMOS ESPERANDO

Contra Colombia comenzamos a descubrir las ideas de Rafael Márquez. Contra Perú descubrimos hasta dónde estaba dispuesto a experimentar.

Cambió a los once.

Entonces dejamos una pregunta pendiente:

¿Qué ocurriría cuando experimentar dejara de ser la prioridad y competir se convirtiera en obligación?

Estados Unidos iba a proporcionarnos la respuesta.

No porque perder significara fracasar ni porque ganarle al vecino convirtiera automáticamente el proceso en exitoso.

Por primera vez Rafa enfrentaría simultáneamente exigencia futbolística, rivalidad, presión y necesidad de resultado.

Pero había otra pregunta. Quizá la más importante.

¿Qué haría Rafael Márquez cuando apareciera la adversidad?

Ya tenemos una primera respuesta.

MÉXICO COMENZÓ MEJOR

Esto hay que escribirlo porque el 3-0 podría borrarlo. México comenzó mejor que Estados Unidos.

Rafa dijo después que su equipo estuvo bastante bien hasta recibir el primer gol.

Pochettino prácticamente se lo confirmó. Reconoció que México comenzó muy bien, obligó a Estados Unidos a retroceder y durante varios minutos no permitió que su equipo pudiera conectarse como pretendía.

Fue todavía más explícito.

México fue agresivo, ganó duelos, recuperó balones y Estados Unidos no encontraba las posiciones que había planeado.

«El oponente fue mejor», reconoció Pochettino. Eso también pertenece a Rafael Márquez.

Su plan inicial consiguió incomodar al rival. Negarlo porque México terminó perdiendo 3-0 sería analizar el resultado y no al seleccionador.

Pero entonces aparece la siguiente pregunta:

¿Qué hizo México con esos buenos minutos?

Muy poco.

Y ahí comienza el problema.

ESTAR BIEN NO SIGNIFICA ESTAR CERCA DE GANAR

México terminó con alrededor del 52 por ciento de posesión. Pero solamente consiguió cinco remates.

Uno a portería.

Y aquí nuestro expediente comienza a mostrar algo que debemos seguir cuidadosamente.

Contra Colombia: 14 remates, 6 a portería. Contra Perú: 7 remates, 3 a portería.

Contra Estados Unidos: 5 remates, 1 a portería.

14 → 7 → 5.

6 → 3 → 1.

Tres partidos todavía constituyen una muestra pequeña. No confundamos una tendencia inicial con una sentencia.

Pero tampoco ignoremos aquello que comienza a repetirse.

Después de Colombia preguntábamos por qué México generaba y convertía tan poco. Contra Perú tuvimos que preguntarnos si el problema comenzaba antes de la definición.

Estados Unidos volvió a llevarnos al mismo lugar:

generación, penetración y finalización.


El propio Rafa reconoció después del partido que a México le falta claridad en el último tercio y necesita generar más oportunidades.

Santiago Giménez tendrá que hacer goles. Naturalmente.

Pero también debemos preguntarnos qué clase de oportunidades está produciendo el equipo para que convierta.

Por eso abrimos nuestro segundo foco rojo de la era RM4:

FOCO ROJO 002: PRODUCCIÓN OFENSIVA.

No falta de gol.

Producción ofensiva.

Porque para fallar una oportunidad primero hay que crearla. Ya lo advertimos contra Perú:

posesión no es control.

Usted puede tener la pelota, instalarse en campo contrario e incluso incomodar al rival.

Y aun así no encontrarse suficientemente cerca de hacerle daño. Por eso la pregunta ahora es bastante más incómoda:

¿México está construyendo una manera de jugar… o solamente una manera de tener la pelota?

MINUTO 28

Gol de Estados Unidos.

A partir de ese momento la adversidad cambió de camiseta. Hasta entonces Pochettino tenía el problema.

Ahora pertenecía a Rafael Márquez.

México perdía y comenzaba exactamente el examen que necesitábamos observar. No solamente si podía remontar.

Algo más profundo:

¿puede aquello que Rafael Márquez está construyendo sobrevivir cuando el partido deja de comportarse como esperaba?

El primer gol no solamente modificó el marcador.

Modificó a México.

RESISTENCIA DE LA IDENTIDAD

Contra Perú Rafa cambió a los once y, aun así, algunos comportamientos reaparecieron: salir jugando, presionar, buscar recuperar arriba, tener la pelota.

Entonces escribimos:

Una idea que reaparece después de cambiar a los once comienza a pertenecer al seleccionador.

Estados Unidos nos obliga ahora a completar aquella teoría.

Una idea solamente comenzará a convertirse en identidad cuando también sobreviva a la adversidad.

Porque una identidad debe resistir al marcador contrario, a la presión, al error, a la frustración y a los ajustes del adversario.

Y aquí Estados Unidos nos proporcionó un espejo extraordinario. También sufrió.

Pochettino reconoció que al comienzo su equipo no estaba jugando como pretendía. Pero permanecieron juntos, mantuvieron la concentración y comenzaron a crecer dentro del partido.

Antes del encuentro había definido la principal virtud de aquel grupo:

mentalidad.  Estados Unidos sufrió. Y resistió.

México sufrió después.

Y no consiguió resistir de la misma manera.

No significa que Estados Unidos tenga ya una identidad terminada ni que México carezca de ella.

Significa algo más preciso:

la mentalidad estadounidense resistió mejor la adversidad que el comportamiento mexicano.

¿REGALOS O ERRORES PROVOCADOS?

Rafael Márquez calificó los goles como errores muy groseros. Incluso habló prácticamente de regalos.

Y hubo errores mexicanos evidentes.

Pero Pochettino fue interrogado directamente sobre esas palabras y respondió algo extraordinariamente importante:

«Hay que estar ahí, hay que forzar los errores.» Aquí debemos incorporar una nueva distinción: ERROR NO FORZADO ≠ ERROR PROVOCADO.

Porque ambas responsabilidades pueden coexistir. Rangel ejecuta mal.

México pretende salir jugando. Estados Unidos presiona.

El error mexicano existe.

El mérito estadounidense también.

El error propio no elimina el mérito ajeno.


No nos confundamos.

Culpar a Rafa simplemente porque su equipo intenta salir jugando sería absurdo. Excluir completamente al modelo porque Rangel ejecutó mal sería igualmente simplista.

Decisión.

Ejecución.

Presión.

Error.

Castigo.

Y aparece una pregunta que tendremos que seguir:

¿Cuándo debe un seleccionador sostener una idea y cuándo debe adaptarla a la capacidad real de quienes tienen que ejecutarla?

RAFA MOVIÓ

México llegó perdiendo al descanso. Rafa intervino.

Mateo Chávez entró por Jesús Gallardo y Luis Chávez sustituyó a Luis Romo. No permaneció inmóvil.

Pero intervenir no significa necesariamente corregir.

CAMBIO ≠ CORRECCIÓN.

Ésta es una distinción fundamental para el Sistema Hanan.

No importa cuántos futbolistas mande un seleccionador a la cancha. Importa qué consigue modificar con sus decisiones.

DOS BANCAS

Pochettino también había tenido un problema.

Estados Unidos no encontraba sus posiciones ni conseguía conectarse como pretendía.

Después explicó que realizaron ajustes y, una vez corregidas esas posiciones, comenzaron a encontrar nuevamente su manera de jugar.

La segunda mitad fue diferente. Estados Unidos terminó dominando. Esto nos permite abrir otra categoría: CAPACIDAD DE CORRECCIÓN.

Problema.

Lectura.

Decisión.

Corrección.

Efecto.

Los dos seleccionadores intervinieron.

Pero el resultado de esas intervenciones fue diferente.

Las decisiones de Rafa no consiguieron devolver a México al partido.

Las correcciones estadounidenses ayudaron a que Estados Unidos terminara jugando mucho más cerca de aquello que pretendía.

Eso también pertenece a los seleccionadores.

EL SEGUNDO EXAMEN DE MATEO

Contra Perú escribimos que Mateo Chávez había merecido otro examen. Rafa se lo concedió.

Entró al descanso y al minuto 67 fue expulsado.

Eso no convierte automáticamente en equivocada la decisión de utilizarlo ni significa que Mateo quede descartado.

Significa:

PROBADO → REPETIDO → NUEVA EVIDENCIA.

La decisión de utilizarlo pertenece a Rafa. La expulsión pertenece al futbolista.

Y abre otra variable que tendremos que observar:

la gestión emocional.

OTRO PARTIDO

Estados Unidos ganaba 2-0 cuando México quedó con diez. Desde ese momento las condiciones cambiaron.

México perdía, tenía inferioridad numérica y necesitaba asumir riesgos. Estados Unidos terminó marcando el tercero.

Pero cuidado.

Los tres goles valen exactamente lo mismo en el marcador.

No necesariamente valen exactamente lo mismo para diagnosticar al seleccionador.

El primero y el segundo ocurrieron once contra once. El tercero pertenece a otro estado competitivo.

EL 3-0

¿Entonces el marcador miente? No.

El marcador nunca miente sobre quién ganó. Estados Unidos ganó 3-0.

Lo que puede hacer es simplificar demasiado la explicación de por qué ganó.

El marcador terminó siendo mayor que la diferencia futbolística que existió durante determinados momentos del partido.

Pero eso no significa que haya sido accidental.

Estados Unidos hizo cosas para ganarlo. México hizo cosas para perderlo.

Y los seleccionadores participaron en ambas.

LO QUE VIERON LOS DOS

Rafa reconoció que México necesita más claridad y generación ofensiva. Reconoció también los errores.

Pochettino explicó qué estaba fallando en su equipo, por qué México lo estaba incomodando y qué corrigieron.

Dos entrenadores. Un mismo partido. Dos perspectivas.

Y aparece otra variable que tendremos que seguir:

qué tan bien entiende un seleccionador aquello que acaba de sucederle.

Porque reconocer un problema es importante. Pero reconocerlo no lo resuelve.

Y AHORA VIENE CHILE

Rafael Márquez no tendrá demasiado tiempo para quedarse mirando el 3-0. Viene Chile.

Contra Colombia necesitaba comenzar. Contra Perú podía experimentar.

Contra Estados Unidos tenía que competir.

Contra Chile necesita responder.

No porque esté obligado a ganar para salvar un proceso que apenas comienza. Necesita algo más importante:

mostrar progreso.

Que la posesión produzca más. Que México genere más.

Que disminuyan los errores.

Pero, sobre todo, descubrir qué hizo Rafael Márquez con aquello que Estados Unidos acaba de enseñarle.

Porque perder puede proporcionar muchísima información. Pero la información por sí misma no constituye aprendizaje.

Solamente existe aprendizaje cuando aquello que usted descubrió modifica aquello que hace después.

Estados Unidos nos permitió preguntar:

¿Rafa entendió lo que ocurrió?

Chile nos permitirá preguntar algo mejor:

¿qué hizo con aquello que entendió?

Ése será su siguiente examen.

LA ADVERSIDAD CAMBIÓ DE CAMISETA

Amigo lector:

Estados Unidos ganó 3-0.

Pero antes de ganar tuvo que sufrir. México comenzó mejor.

Estados Unidos resistió. México no cobró.

Estados Unidos creció. México se equivocó.

Estados Unidos provocó y castigó.

Y entonces la adversidad cambió de camiseta. Ahí cambió también el partido.

Colombia nos permitió comenzar a conocer las ideas de Rafael Márquez. Perú nos permitió descubrir hasta dónde estaba dispuesto a experimentar. Estados Unidos nos permitió conocer algo bastante más importante:

qué ocurre con esas ideas cuando el partido comienza a destruir el plan.

Y Chile nos permitirá descubrir lo que viene después:

si Rafael Márquez puede convertir una derrota en aprendizaje.

Una idea puede repetirse.

Puede incluso sobrevivir al cambio de once futbolistas.

Pero solamente comenzará a convertirse en identidad cuando sobreviva también a la adversidad.

México todavía no lo consiguió.

Eso no significa que no pueda hacerlo.

Significa que ahora sabemos exactamente qué debemos observar. Mientras tanto, nosotros…

Veremos y diremos.

En línea noticias 2026