
La semana anterior publicamos la primera entrega de esta serie, una historia de terror llena de mentiras, omisiones, negligencia, dobles discursos, tráfico de influencias y contubernio con el poder en turno. Pasaron más de ¡cuarenta días! Tuvo que existir una solicitud y una denuncia por posibles hechos de homicidio culposo para que las autoridades reaccionaran e hicieran su trabajo, ¡más de un mes después!
Apenas el día de ayer, le informaron a los abogados de la madre de Gael que, finalmente, tras nuestras publicaciones y la insistencia de David Faitelson en TUDN y sus redes sociales, apareció la necropsia de Gael. Como por arte de magia, la fiscalía veracruzana hizo su trabajo comenzando las diligencias que debió realizar desde el mismo día del fallecimiento del joven veracruzano.
Pero una cosa es que ya figuré en la carpeta de investigación pero aún no les hayan entregado las copias certificadas de la misma. En conclusión, doña Rosario Carranza, hasta este miercoles 21 de octubre sigue sin saber de qué murió su hijo o si fue asesinado por una aberrante negligencia criminal.
En la entrega anterior hicimos evidente cómo Carlos “El Chino” Benavidez mintió flagrantemente en la mayoría de las afirmaciones que le hizo a David Faitelson sobre cómo tuvieron en el camino más de seis opciones hospitalarias privadas —que contaban con la tecnología para atender emergencias cardíacas— antes de elegir llevar a Gael a la Cruz Roja, una decisión que pudo haberle costado la vida y quisieron, en un falso comunicado culpar a la madre de haber tomado la decisión de ir a la Cruz Roja, algo que ella niega rotundamente.
Hoy hablaremos de lo que parece una grave equivocación en el diagnóstico y la atención inicial del joven.
La Carpeta de Investigación (CDI) se inició a las 13:32 del día 04/09/2026. Vía mensaje de WhatsApp, un policía ministerial afirma haber recibido la noticia del fallecimiento de Gael por parte de la doctora Alemán, médico de guardia de la Cruz Roja, quien refiere que un chico de 15 años llegó al lugar acompañado de un amigo también menor de edad, de nombre José Ramírez, y que al tratar de brindarle los primeros auxilios se percató de que ya no tenía signos vitales.
¿EQUIVOCAN DIAGNOSTICO?
En este reporte se menciona que Gael sufría de asma y que le administraron salbutamol en el estadio. Tuvimos la oportunidad de entrevistar a doña Rosario, la madre de Gael —entrevista que presentaremos de manera integra la próxima semana en mi canal —, quien niega de manera rotunda que su hijo padeciera asma bronquial.
¿Confundieron un episodio cardíaco con un ataque de asma? El doctor Luis Montiel, especialista en protocolos de supervivencia, nos confirmó que confundir un infarto o un episodio cardíaco con un ataque de asma es extremadamente grave y potencialmente mortal, pues ambas condiciones pueden presentarse con falta de aire, opresión en el pecho y fatiga; sin embargo, un error en el diagnóstico retrasa la atención de emergencia y empeora drásticamente el pronóstico del paciente.
«En un infarto, cada minuto que pasa sin que se restablezca el flujo de sangre al corazón aumenta el daño permanente en el tejido pues se muere, aumenta el riesgo de un paro cardíaco mortal. Tratar de calmar el malestar pensando que es asma reduce drásticamente las posibilidades de supervivencia», establece el cardiólogo José Haro.

Un día antes de su muerte, Gael se sintió sofocado al terminar el entrenamiento. El médico de Piratas le recomendó que comprara un aerosol de salbutamol y que, al día siguiente, se aplicara dos disparos antes de entrenar. En el camino hacia la práctica de aquel día fatal, compraron el medicamento y, antes de bajarse, Gael se lo aplicó. Los doctores refieren que aplicar salbutamol a un chico de 15 años que no es asmático puede provocar taquicardias y un aumento acelerado del ritmo cardíaco. ¿Pudo este diagnóstico erróneo provocar la muerte de Gael? La autopsia podría revelarlo.
Por otro lado, doña Rosario asegura NO conocer al menor José Ramírez, a quien la carpeta menciona como el acompañante de su hijo al llegar al sitio. Ella relata: «En la camioneta de Piratas venía el doctor, uno de los entrenadores de Gael de nombre Javi, el nutriólogo manejando —a quien se le apagó la camioneta dos veces por los nervios— y mi me subíeron del lado del copiloto». ¿Por qué ni la madre, ni el médico, ni el nutriólogo, ni el entrenador aparecen mencionados en la carpeta ni rindieron su declaración ante las autoridades, como exigen los protocolos legales? ¿De donde sacaron el nombre del menor José Ramirez, que nadie ubica y que supuestamente acompañó a Gael a la Cruz Roja ? Esta son una de las muchas y graves irregularidades de la investigación.
NEGLIGENCIA CRIMINAL: HERRAMIENTAS COMO ALMOHADA
«¿Por qué no me pregunta qué tenía mi hijo como almohada cuando venía tirado en la camioneta de utilería?», me retó doña Rosario. Cuando hice la pregunta, me quedé helado: «Como almohada y donde mi hijo traía la cabeza era… ¡una maleta deportiva llena de herramientas!». Casi me voy de espaldas con la respuesta.
Antes de entrevistar a doña Rosario, ya había consultado a dos especialistas en protocolos de supervivencia en emergencias médicas por episodios cardíacos. Ambos doctores fueron claros y contundentes al puntualizar las enormes diferencias entre trasladar a un jugador que sufre un episodio cardíaco grave en un vehículo particular y hacerlo en una ambulancia, lo cual confirmaría una flagrante negligencia u omisión: responsabilidad por traslado indebido. Si un médico autoriza, sugiere o permite pasivamente que un paciente inestable o en paro cardíaco sea transportado en los asientos de un vehículo particular (camioneta del club o taxi), comete una falta gravísima a la práctica médica. ¿Por qué no se puede delegar esta decisión?, pregunté. Lo primordial es estabilizar al paciente. En un vehículo particular no hay espacio para compresiones torácicas efectivas de RCP, no hay monitorización, no hay oxígeno a flujos terapéuticos ni vía aérea protegida. Permitir que la madre o los directivos se lleven al menor en esas condiciones equivale a interrumpir la cadena de supervivencia en un entorno donde la muerte biológica por anoxia cerebral ocurre en cuestión de minutos. ¿Esta condición aparecerá en la necropsia de Gael o también la “desaparecerán”?

Eso fue exactamente lo que pasó. Doña Rosario nos relató cómo el doctor del equipo lloraba desconsolado, sin realizar jamás en el trayecto compresiones toráxicas de RCP; solo sacaba la mano por la ventanilla con una playera, pidiendo a la gente que le abriera paso. Ni siquiera la mascarilla de oxígeno la traía bien puesta Gael, pues la llevaba de lado. «Ellos ya sabían que estaba muerto, solo lo quisieron sacar del estadio. ¿Por qué lloraba tanto en lugar de auxiliar a mi hijo? En la Cruz Roja ya no me lo quisieron recibir», nos dijo la madre llorando a mares.
MENTIRAS EN CARPETA DE INVESTIGACION
Su versión coincide con la carpeta de investigación, la cual indica que la doctora de apellido Alemán, médico de guardia de la Cruz Roja, refiere no haber podido proporcionar siquiera los primeros auxilios. De ahí se desprende que Gael falleció DENTRO de la unidad marca JAP, tipo Van (colores negro, blanco y dorado), con placas de circulación 50XFB42 y logos pertenecientes al equipo de fútbol Piratas F. C., ya que en su interior se localizó el cuerpo sin vida, el cual fue resguardado por el policía municipal Juan Carlos Gómez Penados. En este sitio, de manera irregular, se desechó la indumentaria que vestía Gael, la cual debió guardarse como posible evidencia.
Aquí se presenta otra grave irregularidad, pues doña Rosario afirma que la ropa de Gael no fue desechada, sino que se la entregaron a ella y a su yerno, y actualmente la conservan en casa. ¿Por qué se consigna una mentira en la carpeta?
En las evidencias documentales de la carpeta de investigación no se observa en ninguna de las fotografías tomadas dentro de la camioneta donde murió Gael que exista algún equipo médico o de oxígeno, tal como señala la madre. ¿Quién lo ocultó?, ¿dónde quedó?, ¿por qué no hay evidencia de este en el levantamiento del cadáver?
QUISIERON ALTERAR ACTA DE DEFUNSIÓN
En la Cruz Roja —nos relata doña Rosario— se presentaron dos abogados del equipo Piratas de Veracruz, quienes se pusieron a sus órdenes para “apoyarla”, aunque hoy tiene la certeza de que su verdadera intención era borrar evidencias y alterar la escena de un posible homicidio por omisión. «Uno de los abogados se me acercó y me dijo: “Mire, señora, le van a hacer la autopsia y, mínimo para que le entreguen el cuerpo de Gael, se van a tardar unos tres o cuatro días. Yo le aconsejo que mejor digamos que se murió en su casa; así nos lo llevamos y se lo entregamos rápido…”» Desde ese momento quisieron falsear la historia para ocultar la enorme cadena de omisiones. ¿Así o más abominable?
La próxima semana les presentaré en mi canal de YouTube y en todos mis espacios la entrevista completa con doña Rosario, porque la cadena de infamias es inmensa: ¿Cuántas mentiras serán capaces de seguir montando los directivos de Piratas para ocultar las evidentes negligencias y así eludir su responsabilidad en la muerte de Gael? En este tipo de historias es muy común que el victimario busque la forma de hacerse pasar como víctima. Habrá que estar atentos y no caer en el juego.
Esta historia no termina aquí. Nos leemos en la tercera entrega de Crimen por omisión.
«La injusticia en cualquier parte es una amenaza a la justicia en todas partes.»
— Martin Luther King Jr.