El botín del INE

Diputados Reciben Renuncia De Jefa Del Ente Electoral Mexicano Ante Presunta Corrupción

El boquete que Guadalupe Taddei le fue haciendo al INE y a Morena es más grande y más profundo de lo que se ha evidenciado hasta ahora.

La manipulación y malversación de recursos públicos asignados al “fortalecimiento” de la democracia mexicana no fue una travesura, una casualidad o una ocurrencia de la impresentable sonorense y su grupo de cómplices.

El presuesto ejercido por Taddei durante su gestión como presidenta del Instituto Nacional Electoral entre el 2023 y 2026 fue superior a los 77 mil millones de pesos, recursos públicos bien conocidos y calculados por sus  impulsores.

La realidad es que el escándalo destapado por los propios contratistas del INE solo muestra una muy pequeña parte del abuso cometido desde la complicidad, la traición y la impunidad observada hasta ahora porque en el fondo lo que se asoma es el mismo patrón de desvío y robo de recursos públicos multimillonarios destinados a un fin que seguramente en el actual régimen ya no tiene razón de ser: celebrar y garantizar elecciones limpias y democráticas entre los mexicanos.

Queda cada vez más claro que como en otros frentes, el presupuesto público que cuesta mantener viva la democracia en México tampoco pasó inadvertido para los autores del mayor saqueo nacional; hoy resulta simple de imaginar: en la macro revisión económica del país lo vieron, lo calcularon, lo presupuestaron y entonces mandaron por el.

Lo que sin duda no proyectaron bien fue que la torpeza, frivolidad y voracidad de un grupúsculo de miserables coludidos entre el poder y el chantaje terminaría reventando esa maquinaria de pillaje.

A estas alturas también ya queda claro que hay acciones e iniciativas que escapan en su dimensión a la propia titular del ejecutivo.

La presidenta ha señalado con claridad que Guadalupe Taddei Zavala traicionó la confianza del INE y del pueblo de México, ha declarado también que se debe realizar una investigación profunda para llegar a todos los responsables de esta degradación que nuevamente mancha a Morena.

El mismo partido que la apoyó, la encumbró y le confirió un poder absoluto para su desempeño en la presidencia del INE ya exige la detención y encarcelamiento de todos los involucrados.

El diputado morenista Alfonso Ramirez Cuellar ha exigido no solo cárcel para Guadalupe Taddei Zavala y Alfredo Hernandez Casillas, también demanda el aseguramiento de bienes, propiedades y cuentas personales y corporativas de quienes se dicen proveedores del INE.

Aureliano Hernandez Palacios, titular de la Auditoría Superior de la Federación, anunció una investigación de oficio sin precedente en el INE por irregularidades exhibidas y detectadas desde por lo menos 2014.

Se trata de una larga lista de operaciones calculadas en más de 8 mil 870 millones de pesos en las que el INE y los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLES) desarrollaron desde el 2014 posibles esquemas ilegales de simulación de competencia,  subcontrataciones entre empresas vinculadas y operaciones relacionadas con factureras.

La orden está dada y las investigaciones han arrancado, sin embargo, en este país hace falta más que eso para detener, enjuiciar y llevar a la cárcel a quienes desde el poder están dispuestos a romper con una de las máximas de la cuarta transformación: no mentir, no robar y no traicionar al pueblo.

Veremos si la voluntad y la legalidad existentes alcanzan para intentar poner un alto a estos depredadores de México.

Por lo pronto, el INE es un paciente en estado crítico que sigue internado en terapia intensiva.

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