Julio Glockner: Los volcanes sagrados

Guillermo

Se nos señala CIENTÍFICAMENTE al hablar de los volcanes que cuando hacen erupción, los efectos en el clima local resultan dramáticos: nubes de polvo bloquean al sol, hay relámpagos y vientos violentos y el vapor cae en tormentas de lluvia.

Además, la roca y el magma bajo la tierra permanecen calientes, mucho tiempo después de que el volcán deja de hacer erupción y la superficie se enfría. La blanca nieve que se filtra se calienta y brilla a la superficie para formar manantiales termales, géiser y depósitos de lodo caliente y otros efectos.

Si algo bueno generó la explosión del volcán, dicen los que saben que los baños en lodo más fresco son buenos para la piel humana. Además, que las aguas son ricas en minerales y por ello son curativas y favorecen la relajación.

Todo eso decía tiene un carácter científico, pero poco se nos dice de los seres humanos que están naciendo y viviendo junto al volcán; volcán que ellos cuidan, custodian, hablan con él.

Junto a los volcanes y sus fenómenos existe una gran cultura, ciencia, creencia, mitos, rituales religión y una historia profundamente humana.

En el caminar histórico se nos habla del Código Borgia realizado en la época prehispánico que tiene relación con la historia de Puebla y Tlaxcala, pero lo importante para este tema hay que señalar que hay alguien que vivió esa vida, nos la cuenta con emoción y se la muestra a la colectividad con plena dimensión humana.

Alguien que vivió esa vida con realidad visionaria fue Julio Glockner, culto y destacado poblano, al escribir el libro “LOS VOLCANES SAGRADOS” Mitos y rituales en los volcanes el Popocatépetl y la Iztaccíhuatl.

Magnifico documento que logra a mi entender la unión de la ciencia y la cultura, la vinculación de la técnica y el humanismo, la antropología con el humanismo y al hombre con la naturaleza.

Su visión en el tema mencionado lo apoya el ser un antropólogo egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia y uno de los fundadores del Colegio de Antropología Social de la hoy Benemérita Universidad Autónoma de Puebla e Investigación Titular del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la BUAP.

El autor en su libro cuenta con la participación en especial de personas que habitan cerca de los volcanes, campesinos todos ellos, incluye sus diálogos, sus expresiones, sus temas, sus sueños, sus problemas, sus inquietudes y esperanzas.

“La geografía no es sólo un espacio natural que el hombre ocupa, también es un ámbito que se crea el ser fecundado por una cultura. Los pueblos campesinos que se han establecido en las faldas de los volcanes han hecho de esa geografía un mundo en el que la relación con la naturaleza no se agota en las labores agrícolas y de pastoreo. Ellos son los continuadores de una antiquísima tradición ritual en la que las fuerzas naturales son concebidas como habitáculos de seres sagrados. Los actuales tiemperos conciben el mundo visible y tangible no únicamente como el lugar de la experiencia práctica de los hombres, sino también como el vehículo a través del cual se manifiestan poderes y fuerzas invisibles e intangibles que forman una unidad con el mundo material.”

Julio Glockner, todo lo anterior sociológicamente, lo escribe y lo comenta y se le entrega a sus múltiples lectores con la eficacia y la explicación en forma clara producto de sus vivencias directas y su indiscutible capacidad y cultura que tiene como consecuencia de una larga y prestigiosa carrera en antropología.

Se constituye como mérito del contenido de su libro, el “darnos a conocer como consecuencia de su exhaustiva investigación en las fuentes históricas y etnológicas, como en las faldas de loa volcanes se ha conservado hasta nuestros días un culto de hondas raíces de los pueblos originarios”.

Los volcanes son lugares míticos y mágicos, religiosos y paganos bellos y peligrosos, patriarcales y tiranos, bendicen y castigan.

Sus vecinos los convierten en Dioses y en humanos y platican con ellos temas estos, entre otros, que en mi opinión interpreta, se convierten en arte, en silencio cultural y en mística literaria.

El libro nos hace ratificar, el respeto a nuestros antepasados, sentirnos en los rituales de petición de lluvia junto al tempranero.

El tempranero es el gran hacedor de lluvias con su magia, su espíritu y sus ritos.

Al leer el libro parece que se escucha, “Hubo un tiempo en que los cerros y la vulcana eran como nosotros andaban parados y caminaban como persona” afirmaciones de la población.

Se escuchaba a los volcanes contaba Carmelo que decian:

“Vamos a librar una carrera a ver quién se sienta en el trono de oro”

“Entonces dice don Antonio, cuando viene el mal temporal, cuando viene fuerte el agua, entonces se pasan las nubes y se forman los arco iris, bien grandes que se forman, de loma a loma, completo el arco se forma, y como camina, como va caminando el arco iris, entonces pasa por aquí protegiendo las tierras”.

También se escucha:

“Los líquidos que contienen estas botellas son usados posteriormente por el tiempero para curar a las personas que han sido golpeadas por el rayo. Ha habido ocasiones en que se han robado las botellas para usarlas como medicina. Según don Antonio, el agua es buena, pero “hay que saberle”, no cualquiera puede curar ni curarse con ella, hay quien se ha vuelto loco o se ha enfermado de gravedad por usarla indebidamente”.

Por ello el autor señala en su capítulo todo del libro “Todo está lleno de espíritus los cerros y volcanes son concebidos como seres vivos, como entes poderosos de un espíritu, de un tonalli capaz de personificarse y aparecer tanto en las revelaciones oníricas como en el mundo de la vigilia adquiriendo diversas formas humanas”.

En conclusión, los diversos capítulos que integra el libro del maestro Julio Clockner, me hacen afirmar que dicho documento tiene calidad literaria un texto excelente, de fondo atractivo claro, con un contenido de mucha originalidad con coherencia histórica, y narrativa apasionante.

Con su lectura nos hace sentir participe de sus hechos, nos conduce en su narración con sencillez y no puedo realizar criticas literarias (líbreme Dios), pero recuerdo a un maestro que me dijo: cuando lea un libro respételo, porque es un documento con estética filosófica porque sobre narrar los hechos, porque le gusta y nada más.

Solo un comentario:

Dice el autor que sobre el tema que su propósito era escribir un reportaje que le sugirió el gran periodista Aurelio Fernández, entonces también mis reconocimientos a Aurelio porque su visionaria sugerencia que se convirtió en el majestuoso libro “LOS VOLCANESSAGRADOS”

Por cierto, si nos damos una vuelta hoy por los volcanes, encontraremos trabajando en la cima a los tempranero con sus rituales de que nos habló Julio Glockner.

El libro de Julio Glockner es un libro que ha triunfado.

FELICIDADES

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