TELEVISA DESCIENDE: ¿SE HUNDE EL AMÉRICA?

Fantasma

En el fútbol mexicano los dueños del balón inventaron la abolición del descenso y ascenso para proteger las “inversiones” de los amigos de “el club de Toby” que son felices nadando de muertito con salvavidas, sin ocultar sus vergüenzas deportivas. En ese selecto club los diez y ocho miembros bebiendo café en una votación a mano alzada entre compadres, se perdona la mediocridad. Y en el recuento de votos pueden convertir la ilegalidad en un acto legal y puro.

Pero en el mundo real, allá donde manda don dinero y las matemáticas no entienden de compadrazgos, existe la meritocracia financiera y ahí el descenso no se perdona. Ahí NO hay un “club de Toby”.  Y a Grupo Televisa le acaban de cantar la tabla de cocientes en la cara y en un sentido figurado podemos afirmar que descendió en la Bolsa Mexicana de Valores.

ACCIONES EN PICADA

El inicio de septiembre trajo un lunes negro que sacudió los cimientos de San Ángel. Las acciones del gigante de los medios se desplomaron más de un 14%, tocando los 7.60 pesos por título. Para ponerlo en cristiano y sin tecnicismos de corredor de bolsa: hoy comprar una acción del imperio mediático más poderoso de habla hispana cuesta menos que dos boletos del Metro o unos tacos de canasta en la esquina de Chapultepec 18.

Vaya paradoja, hacer unas semanas de dientes para fuera, Emilio Azcarraga se mostró a favor del ascenso y descenso en el futbol mexicano y hoy sufre eso mismo, pero financieramente hablando. Podemos decir que Televisa perdió la “categoría”: tras 35 años ininterrumpidos en el club de élite de la Bolsa Mexicana de Valores (el IPC, donde solo juegan las 35 empresas más pesadas del país), Televisa queda fuera para cederle su lugar a Alpek, una petroquímica.

Cambiaron las estrellas de pantalla chica por barriles de resinas industriales. ¿La razón? Los especialistas hablan de pérdidas netas muy importantes en el último trimestre, caída en ventas y un modelo de televisión abierta que se desangra ante el streaming y las plataformas digitales que cada vez son más poderosas.

LA BOLSA Y EL FUTBOL

¿Cómo entender este evento financiero sin recurrir a un lenguaje bursátil que pocos entendemos? Pues imagínense que la Bolsa Mexicana de Valores es la Primera División. Y dentro de esa liga hay una liguilla permanente, un selecto grupo llamado el IPC, donde solo juegan los 35 equipos que más lana mueven, los que más gente meten al estadio y los que tienen los mejores contratos. Pues en esa la primera división bursátil, el equipo Televisa fue protagonista intocable de esa tabla durante tres décadas y media.

¿Por qué se cae hoy? No fue un complot de la oposición ni una mala racha arbitral. Los números no mienten y a las matemáticas les importa un comino la nostalgia. Es un hecho irrefutable que la gente ya no consume la televisión abierta como lo hacia antes. El modelo del emporio tradicional se agotó. Hoy los chavos ven YouTube, ven TikTok, consumen plataformas de streaming. Y cuando el negocio pierde audiencia, pierde anunciantes. Y cuando pierde anunciantes, los grandes fondos de inversión internacionales —esos viejos lobos de Wall Street que no tienen corazón ni camiseta— agarran su calculadora y dicen: “Saca tus fichas de ahí, esa mesa ya no paga”.

EL FUTURO DEL EQUIPO

Ante semejante socavón, la afición americanista y el gremio futbolero entraron en pánico: ¿Se acabó la lana para Coapa? ¿Van a rematar a las figuras? ¿Se frena la remodelación del Estadio Azteca?

Aquí es donde hay que separar la paja del trigo con papeles;

Cuando a principios de 2024 Emilio Azcárraga y su equipo financiero consumaron la escisión y crearon Grupo Ollamani (donde cotizan de forma independiente el Club América, el Estadio Azteca, los casinos Play City y el negocio editorial), muchos creyeron que era un simple capricho de relaciones públicas. No fue así: hoy hay la certeza de que fue la jugada maestra de supervivencia más fría y calculada en la historia de los negocios deportivos en México.

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En términos sencillos: Azcárraga sabía que el barco nodriza (la televisión satelital, Izzi, Sky y las deudas gigantescas de las telecomunicaciones) iba directo contra el iceberg financiero. ¿Qué hicieron? Bajaron de ese barco al América, al Azteca y a los casinos en un bote salvavidas autónomo.

Hoy, Ollamani tiene su propia acta de nacimiento bursátil, sus propios estados financieros y su propio flujo de efectivo. Las pérdidas millonarias de Televisa en Chapultepec no se cargan a la contabilidad de Coapa. El América se paga a sí mismo con patrocinios en dólares, taquillas brutales, derechos de transmisión en Estados Unidos y venta de mercancía. Si la televisora amanece mañana cotizando a tres centavos, al balance contable del club de fútbol no le entra un peso de deuda de las antenas de cable. Es decir, de alguna manera están blindados.

¿Significa esto que en Coapa pueden bailar y cantar sin preocupación alguna? Tampoco seamos ingenuos. Aunque legal y contablemente son empresas hermanadas pero ajenas, el mandamás moral y accionista mayoritario sigue siendo el mismo. El impacto real de este “descenso” financiero que está impactando a Grupo Televisa para el América no significa lo mismo, pero si un cambio de estilo de vida.

SIN LUJOS Y GASTOS PROGRAMADOS

Se acabó la chequera de emergencia: Aquellas épocas doradas donde una llamada a la presidencia corporativa de la televisora destrababa un cheque de 15 millones de dólares para traer un fichaje bomba quedaron enterradas. El América de Ollamani está obligado a la autosuficiencia total: cada contratación debe salir de la venta de jugadores o de utilidades reales del ejercicio deportivo. Si venden pueden comprar y esto han estado haciendo la venta de Caceres trajo la llegada de Carlos Álvarez y la del contención Iván Tona.

Es evidente que Televisa vive su peor crisis histórica en la bolsa mexicana de valores, está adaptándose a la fuerza a un siglo XXI que no perdona nostalgias y le está costando y le costará más; el América, en cambio, navega en aguas protegidas porque sus estrategas supieron poner la joya de la corona a salvo antes de que sonaran las sirenas de alarma, además que tienen al fondo General Atlantic como un sólido socio financiero.

En conclusión, podemos decir que; el emporio de la televisión abierta perdió su trono y “descendió” en la bolsa; el equipo de fútbol, por ahora, sigue jugando con chequera propia en su propia cancha, así que por el momento las Aguilas seguirán volando con plumas propias.

“No es el más fuerte ni el más inteligente el que sobrevive, sino el que mejor se adapta a los cambios.”  León C. Megginson

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