
El próximo 6 de agosto se cumplen los primeros 600 días de la administración de Alejandro Armenta; muchos han sido los cambios echados a andar en el gobierno y muchos también siguen siendo retos impostergables para los poblanos.
La seguridad llegó para instalarse como la prioridad número uno de este y de todos los gobiernos legales de esta cada vez más arrodillada y sometida nación.
El crimen organizado, la delincuencia común y la inseguridad que desde hace décadas han logrado meterse en la vida institucional de los partidos, de las elecciones y de las administraciones por pequeñas que sean, modificaron el sentido de gobernar para alcanzar progreso; hoy se gobierna para evitar degradación.
Los pactos criminales alcanzados en sexenios priistas y panistas fueron reales sin lugar a duda, pero los hipócritas gobernantes buscaron siempre llegar a ellos cuidando las formas para que la generosa complicidad no matara la imagen de institucionalidad y buen gobierno.
Al llegar al poder, MORENA decidió romper con las formas, con la simulación, con los límites y por consecuencia, con el futuro de una nación, con esa perniciosa política de “abrazos, no balazos”.
Hoy, esa herencia putrefacta carcome el presente de millones de niños, niños y jóvenes que han quedados atrapados y esclavizados en esa terrible cadena de distribución y consumo de drogas sintéticas que se “cocinan” en improvisados espacios en medio de la selva, el bosque, las ciudades y la impunidad.
El pasado 15 de agosto, autoridades federales y estatales ubicaron y desmantelaron el narcolaboratorio de drogas sintéticas más grande de Puebla. Después de mucho, ya era imposible ignorar las múltiples denuncias de los vecinos del municipio de Jopala.
¿Cómo operaron por tanto tiempo?, ¿porqué ninguna autoridad municipal actual o pasada denunció lo que era evidente para toda la comunidad de esa región?.
El espacio ilegal gozaba de instalaciones industriales que requerían de insumos transportados incluso en camiones de gran capacidad, requería tambien de decenas y decenas de “trabajadores”, hombres y mujeres que producían sustancias ilegales con valor de $2 mil 400 millones de pesos anuales.
Este mega narcolaboratorio operó por supuesto, con la complicidad y protección de las autoridades. Hoy se reportan 6 secretarios de seguridad pública municipales detenidos por ese encubrimiento regional.
El ejecutivo Alejandro Armenta ha declarado que su gobierno no es cómplice, omiso o tolerante de esta corrupción y que en esta administración la ley se aplicará sin distinciones.
Y así tendrá que ser, ya no hay tiempo para la simulación, la complicidad o la tolerancia obligada por pactos “superiores” establecidos con anterioridad.
En una entrevista radiofónica con el Vicealmirante Francisco Sánchez González, Secretario de Seguridad Pública en Puebla, el funcionario admitió: “Puebla vive un terrible incremento en el consumo de drogas sintéticas por parte de niños que apenas tienen 10,11 o 12 años de edad…”
El marino y servidor público con amplia trayectoria en el combate al narcotráfico y a la delincuencia organizada del país, reconoció que el reto es brutal y que la atención al mismo es impostergable: “Muchísimos niños y niñas de primaria en diferentes regiones de las sierras de Puebla están siendo tomados por distribuidores de drogas como el kristal y otras metanfetaminas, están haciendolos adictos sin ninguna conciencia… ”.
Números oficiales refieren que en el año 2020 en Puebla había más de 60 mil menores adictos y que la edad de inicio en el consumo de drogas era a partir de los 12 años de edad., hoy las autoridades prefieren ya no manejar estadísticas ni referencia numéricas sobre el número de menores adictos a alguna droga o sustancia ilegal, sin embargo, se reconoce que en la actualidad las drogas comienzan a ser consumidas por niños de 10 años, esto es, menores que apenas cursan el cuarto o quinto de primaria.
Esta aplastante realidad se impone no solo en Puebla sino en todo el territorio nacional que fue moneda de cambio para acceder al poder.
Hoy a prácticamente 600 días de esta nueva administración, está claro como nunca que la columna vertebral de este y todos los gobiernos en México debe ser la seguridad pública y el rechazo absoluto a la complicidad pactada desde lo más alto del poder nacional.
El tiempo corre y cada día entregado a la simulación, es un día perdido para millones de menores hasta hoy, condenados y entregados a las drogas en este país.