
Enrique Nieto Junco, el vínculo que faltaba
Amigo lector, hace unos días escribimos «El maestro y el alumno». Rafael Márquez está aprendiendo el oficio de seleccionador; nosotros debemos aprender a evaluar sus decisiones, no solamente los resultados de sus futbolistas.
Cuatro partidos: dos empates, dos derrotas, dos goles a favor y siete en contra. Hay razones para cuestionar, no para dictar sentencia.
La pregunta de fondo es otra: ¿tiene Rafa a su alrededor las piezas necesarias para llegar preparado a 2030?
EL OFICIO DEL SELECCIONADOR
Márquez fue un futbolista extraordinario. Pero dirigir una selección exige algo distinto de aquello que lo convirtió en figura mundial.
En el Barcelona Atlètic podía formar jugadores durante semanas. En México recibe futbolistas desarrollados por sus clubes y apenas dispone de unos días para trabajar con ellos. Debe escoger a quienes pueden ejecutar su propuesta o adaptar la propuesta a quienes tiene.
Cuando un error se repite, deja de ser solamente responsabilidad del jugador. También es información que el entrenador está obligado a interpretar.
Porque los resultados califican a los equipos. Las decisiones califican a los seleccionadores.
No nos confundamos: el prestigio de Rafa no lo vuelve intocable. Tampoco cuatro partidos lo convierten en un fracaso. Lo importante es descubrir qué aprende y qué corrige.
¿EL BARCELONA YA SALIÓ DE RAFA?
De los 26 mundialistas de Javier Aguirre, Márquez conservó a 17 en su convocatoria original de 30: el 65.4 por ciento. Sumó a 13 que no estuvieron en aquella lista mundialista y redujo la edad promedio aproximada de 27.9 a 25.8 años.
Pero rejuvenecer una convocatoria no equivale a renovar futbolísticamente una selección.
Aguirre privilegiaba el equilibrio y la solución práctica. Márquez busca elaborar desde atrás, tener la pelota y presionar arriba. Esa diferencia se observa especialmente en la portería.
Rangel jugó ante Colombia y Estados Unidos; Óscar García, frente a Perú; Álex Padilla, contra Chile. Tres guardametas evaluados en un sistema que exige participar en la salida.
Cuando un portero pierde el balón bajo presión, ¿se equivocó él o fallaron también las opciones de pase que debía ofrecerle el equipo? Márquez respaldó a Rangel. Bien. Ahora debe corregir las condiciones que favorecieron el error.
Rafa aprendió una escuela extraordinaria, pero México no dispone de los futbolistas de aquel Barcelona.
Rafael Márquez salió del Barcelona de Guardiola hace muchos años. ¿El Barcelona de Guardiola ya salió de Rafael Márquez?
¿Está construyendo la selección que México puede tener o la que le gustaría tener?
LOS FUTUROS INTOCABLES
¿Recuerda «Los Intocables», de Brian De Palma? Eliot Ness, interpretado por Kevin Costner, reunió personas con habilidades distintas para enfrentar una misión que no podía resolver solo.
Rafa cuenta con Juan Manuel Lillo, Andrés Guardado, Vidal Paloma y Xabier Mancisidor. No propongo sustituirlos. Propongo sumar tres especialistas consultivos, cada uno con una tarea definida y sin autoridad por encima del seleccionador.
Ricardo Antonio La Volpe: asesor táctico. Sería nuestro Jim Malone, el veterano interpretado por Sean Connery. Su función: estudiar planteamientos, salida de balón y ajustes frente a la presión rival.
Mire usted: La Volpe ya enseñaba a construir desde atrás cuando Guardiola todavía no comenzaba su carrera como director técnico. La salida de tres, el mediocampista entre centrales y las superioridades en campo propio no le son ajenas.
No afirmo que sus modelos sean idénticos. Digo algo más importante: La Volpe conoce cómo adaptar principios semejantes a las características del futbolista mexicano. No llegaría a cambiarle la escuela a Márquez, sino a ayudarlo a aplicarla mejor.
Jorge Campos: especialista en el juego del portero. Complementaría a Mancisidor en el uso de los pies, la lectura de la presión, el posicionamiento adelantado y la decisión de cuándo arriesgar. Campos entendió esa función antes de que se volviera una moda.
Jared Borgetti: especialista en definición. Movimientos dentro del área, anticipación, remate y aprovechamiento de ocasiones. Su trayectoria de goleador ofrece conocimiento; tendría que demostrar capacidad para transmitirlo.
La Volpe ayudaría a construir la jugada; Campos, a iniciarla desde la portería; Borgetti, a terminarla.
Tres funciones. Un responsable de las decisiones: Rafael Márquez.
LA ESPINA DE LEIPZIG
Alemania 2005: México venció a Brasil en la Copa Confederaciones, llevó a Argentina hasta los penales y terminó cuarto. La Volpe dirigía; Campos era auxiliar; Márquez organizaba la defensa y Borgetti hacía goles.
En el Mundial de 2006 se incorporó Andrés Guardado. Ante Argentina, Márquez abrió el marcador. Después llegó el zurdazo de Maxi Rodríguez, en el minuto 98, y terminó el sueño mexicano.
Veinte años después, aquellos hombres podrían aportar desde otras responsabilidades. No como homenaje a la nostalgia, sino para convertir experiencias compartidas en mejores decisiones.
NIETO JUNCO, EL VÍNCULO QUE FALTABA
El 9 de octubre fue nombrado Enrique Nieto Junco vicepresidente de Selecciones Nacionales. Con quince años de trayectoria dentro de la Federación, conoce sus operaciones comerciales, internacionales y administrativas.
Su nueva responsabilidad incluye coordinación con clubes, seguimiento de futbolistas, analítica y el Programa 365. Ahí está la oportunidad de convertir una propuesta futbolística en trabajo institucional, junto con Mikel Arriola, Ivar Sisniega y Duilio Davino.
Aclaremos: la incorporación de La Volpe, Campos y Borgetti es una propuesta de esta columna, no una contratación anunciada.
Y Nieto Junco no será evaluado por el tamaño de su cargo, sino por su capacidad de conseguir mejores condiciones para competir.
EL TIEMPO Y LAS DECISIONES
Este 11 de octubre de 2026, faltan 1,341 días para el 13 de junio de 2030. No son 1,341 días de concentración: los seleccionados pasarán la mayor parte con sus clubes.
¿Son suficientes?
Para mí, sí.
Rafa necesita libertad para decidir, especialistas capaces de cuestionarlo y una Federación dispuesta a respaldarlo sin regalarle inmunidad.
Porque cuando México gana, todos aparecen en la fotografía. Cuando pierde, demasiadas veces dejan solo al entrenador.
Y de algo estoy seguro, amigo lector.
Al igual que usted.
Incorporar las piezas adecuadas, en el momento preciso, puede cambiar el destino de un resultado.
Y quizá también el destino de una Selección Nacional.
Y si esto sucede, el Turco tendría que ir olvidándose de su traje verde para el 2030.
Mientras tanto, nosotros… veremos y diremos.
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